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La “doctora del cerebro” y el “doctor Q”, ponen en alto el nombre de México | De carne y hueso | Sonya Valencia

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

Los logros de nuestros científicos mexicanos no siempre aparecen en la prensa internacional (y muchas veces tampoco en la nacional), por ello cuando un o una compatriota es noticia de primera plana, hay que ponderarla.

Me refiero a Stephanie Vargas, una joven mexicana que desde que tenía seis años de edad, sabía que iba a ser “doctora del cerebro”, según sus
propias palabras.

Licenciada, egresada del Centro de Ciencias Genómica y maestra por el Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México, Stephanie hoy tiene una beca completa, estudia el doctorado en el College de France, en París, financiada por el CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica, por sus siglas en francés). “Me pagan por hacer lo que me gusta: analizar el cerebro”, dice la joven.

Pero, ¿por qué es que la prensa internacional se ha fijado en ella? La razón es que Stephanie Vargas está realizando una investigación basada en los desórdenes neurodegenerativos que provocan diversas patologías, y cómo se podrían –por medio de un grupo de proteínas llamada homeoproteínas- proteger a las neuronas de sufrir la degeneración que detona enfermedades como Alzheimer, síndrome de Huntington y Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

Antes de continuar, les diré a qué se refiere el término homeoproteína, es un grupo de proteínas que dirige la formación de las diferentes partes del cuerpo durante el desarrollo (dedo, estómago, pies o estructuras corporales) y en el adulto son neuroprotectoras, incluso contra procesos oxidativos. Protegen a las neuronas que detonan Parkinson, y Stephanie a descubierto que pudiesen hacer lo mismo en otras enfermedades neurodegenerativas, como las antes mencionadas.

STEPHANIE VARGAS está realizando una investigación basada en los desórdenes neurodegenerativos que provocan Alzheimer, síndrome de Huntington y Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

STEPHANIE VARGAS está realizando una investigación basada en los desórdenes neurodegenerativos que provocan Alzheimer, síndrome de Huntington y Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

Esta investigación podría ayudar al campo de la neuromedicina en México, debido a que, tal y como Stephanie declara: “No tenemos un sistema de diagnóstico para estas patologías, ni para diferenciar una de la otra, ni para su tratamiento. Por ejemplo, para los enfermos de Esclerosis Lateral Amiotrófica no hay tratamiento”.

Y al leer sobre el éxito que está teniendo esta científica mexicana fuera de nuestras fronteras, no se puede dejar de lado el caso de otro mexicano que, hace dos años, también fue noticia de primera plana en la prensa nacional e internacional, al doctor Alfredo Quiñones Hinojosa, “Dr. Q”, como le llaman sus pacientes, quien pasó a Estados Unidos de manera ilegal cuando tenía 19 años.

Enfrentando todas la vicisitudes por las que atraviesa un indocumentado, trabajó durante algunos años como soldador, al tiempo que estudiaba en la escuela técnica San Joaquín Delta College, hastaque finalmente llegó a la Escuela de Medicina de Harvard, y hoy es uno de los neurocirujanos más reconocidos en el mundo.

En la actualidad trabaja como neurocirujano en la Universidad Johns Hopkins, primera Universidad dedicada a la investigación en Estados Unidos.

“Es un cirujano excepcional, y cuida a los pacientes con tumores en el cerebro de una manera muy humana, muy hábil”, dice el médico Henry Brem, presidente del Departamento de Neurocirugía en Johns Hopinks. “Su misión no solo es ofrecer la mejor atención posible, sino también hacer investigaciones de vanguardia para entender mejor las enfermedades y encontrar mejores tratamientos”.

Alfredo opera aproximadamente 250 tumores cerebrales cada año. Usa su sala de operaciones como una extensión de su laboratorio. Quiere aprender sobre el aspecto motor del cerebro, lo que hace que las células “se muevan como arañas” y cómo atacarlas.

Está trabajando en un método para utilizar las células grasas y combatir el cáncer cerebral. Los científicos obtienen células madre mesenquimales de la grasa, que aparentemente son efectivas para identificar el cáncer.

“Es como darle a un perro de caza algo para oler”, dice Quiñones. “Le damos a las células el olor del jugo de cáncer y regresan a perseguirlo increíblemente bien”.

Por la forma en la que habla sobre el cerebro, se puede notar que el “Dr. Q” es un apasionado de su trabajo.

Él considera que el cáncer cerebral es “la enfermedad más devastadora que afecta al órgano más hermoso de nuestro cuerpo: el cerebro. Soy parcial porque soy un neurocirujano, estudio el cerebro; pero no soy parcial, al decir que el cerebro es el órgano más hermoso de nuestro cuerpo”.

Stephanie Vargas y Alfredo Quiñones Hinojosa, dos mexicanos que han puesto muy en alto el nombre de nuestro país y quieren seguir haciéndolo.

/arm