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Premios, de tres, solo dos | Jorge L. Galicia

  • Jorge Galicia

Vaya coincidencia la que tuvimos el jueves pasado. Este día resaltaron tres informaciones en materia de premios a la excelencia, dos que nos llenan de orgullo y otra, no tanto. En las primeras horas de la mañana de ese día corrió como reguero de pólvora una noticia que inundó las redacciones de los principales medios informativos del país. “El escritor mexicano Fernando del Paso ganó el Premio Cervantes 2015”, anunciaban los comunicados provenientes desde Madrid, España.

Aunque la nota nos llegó de sorpresa, para México y los mexicanos representa un motivo de orgullo que el galardón más importante de las letras hispanas se haya entregado a uno de los nuestros bajo el argumento de que el mexicano fue merecedor de tan distinguido reconocimiento “por su aportación al desarrollo de la novela aunando tradición y modernidad como hizo Cervantes en su momento”.

Claro que Del Paso merece esa distinción, como también es claro que este premio es un incentivo más para la creatividad mexicana; cabe aclarar que dicho galardón es considerado algo así como el Nobel de las letras hispanas, por lo que en sus valoraciones son consideradas obras de escritores españoles e hispanoamericanos. A Fernando Del Paso se le conocen obras como “Noticias del Imperio”, aunque también ha escrito ensayos, literatura infantil, narrativa, poesía y teatro.

En esas andábamos, cuando al mediodía de ese jueves recibíamos otra sorpresa. El Senado de la República otorgaba la Medalla Belisario Domínguez a Alberto Baillères González, empresario de abolengo cuyo único mérito al parecer es ser considerado uno de los hombres más ricos del mundo; en México solo debajo de Carlos Slim. Esa es la excelencia que se le premia.

Sorprendidos, algunos que leímos y otros que escucharon la noticia nos cuestionamos: ¿Que acaso esta presea no era para premiar a hombres y mujeres mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente?, ¿Están seguros los legisladores que no había mejores propuestas? En fin.

Pero al cerrar el día volvimos a recuperar el ánimo con el que habíamos despertado, otra vez el regocijo, otra vez el premio a la excelencia, otra vez el espíritu creativo, otra vez el reconocimiento a los derechos del hombre. Esa noche se entregaron los Premios Nacionales de Comunicación “José Pagés Llergo” en su décima octava edición.

En dicha ceremonia, lo mismo se reconoció el trabajo y trayectoria de comunicadores, como el de académicos, líderes sociales, escritores y politólogos. Aquí sí, se habló de los problemas de México sin tapujos, sin medias tintas, sin compromisos, vamos, sin palabras altisonantes, pero fuertes, y esto es entendible si consideramos que gran parte de los galardonados son quienes con su trabajo hacen del día a día una defensa del derecho a la libertad de expresión.

Y ante flagelos existentes en nuestra sociedad como la corrupción, impunidad, violencia y la cultura de la ilegalidad, la presidenta de la Fundación José Pagés Llergo, Beatriz Pagés se cuestionó: “Me pregunto si no ha llegado la hora de llenar el asombroso progreso de las telecomunicaciones, el internet y las redes sociales con contenidos que provoquen una revolución de conciencias”.

Por lo pronto nos quedamos con este último mensaje que sin duda nos invita a la reflexión, pero lo hacemos no sin antes felicitar a don Fernando Del Paso; honramos la memoria del tabasqueño José Pagés Llergo y lamentamos que en el Senado de la República le hayan fallado a don Belisario. Pues sí, de tres, solo dos.

jorgelgalicia@yahoo.com.mx