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Presento iniciativa de Ley Federal de la Juventud / Daniel Ávila Ruiz

  • Daniel Ávila Ruíz

De acuerdo con información de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) 2014, 24.9 por ciento de la población mexicana es joven, lo que representa 29.9 millones de personas entre 15 y 29 años de edad. Sin embargo, no existe una ley que proteja sus derechos y promueva su desarrollo integral.

Por ello, el pasado 14 de diciembre presenté en la Cámara de Senadores la iniciativa con proyecto de decreto por el que se expide la Ley Federal de la Juventud y se reforma el Artículo 2 de la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud.

En mi carácter de secretario de la Comisión de Juventud y Deporte del Senado de la República, he señalado en diferentes ocasiones que los jóvenes mexicanos son actores estratégicos del desarrollo nacional. Sin embargo, basta revisar brevemente el contexto social, para darse cuenta de la vulnerabilidad en que se encuentra este sector de la población.

Tan solo en educación y empleo, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), ocho millones de jóvenes no estudian y no trabajan; de éstos, algunos son migrantes (dos millones); otros cuentan con trabajos no registrados (un millón) con bajos salarios, carencia de prestaciones sociales y seguridad laboral, así como perspectivas poco favorables de mejora laboral. Otros más están en los reclusorios (119 mil); y una parte sustancial, poco más de cuatro millones, están expuestos a las redes del crimen organizado bajo la esperanza de mejorar sus condiciones de vida.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los jóvenes tienen tres veces mayores probabilidades de estar desempleados que los adultos. Por su parte, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) señaló que México es uno de los países que mayor aumento tuvo en la tasa de desempleo en la población joven desde la crisis económica, al pasar de siete por ciento en el cuarto trimestre de 2007 a 10 por ciento en el primer trimestre de 2012.

En relación con los derechos sociales como educación y salud, el panorama no es más alentador, pues cada año miles de jóvenes del nivel medio superior se quedan sin oportunidad de estudiar; la cobertura actual de la educación superior en la modalidad escolarizada, cubre solamente a tres de cada 10 mexicanos y el 50 por ciento de los jóvenes no tiene acceso a algún servicio de salud.

El tema de la seguridad también resulta alarmante. Según estadísticas del INEGI, a nivel nacional fallecen 316 hombres por cada 100 mujeres, aproximadamente. En relación con la muerte de los varones jóvenes, el instituto señala que las tres principales causas de muerte son provocadas por agresiones (28.7 por ciento), accidentes de transporte (17.2 por ciento) y por lesiones autoinfligidas intencionalmente (7.2 por ciento). Todas ellas catalogadas como violentas.

Cerca del 50 por ciento de quienes están en las cárceles mexicanas son jóvenes, lo que nos da una idea del grado de desintegración del tejido social que se ha alcanzado en nuestro país en los últimos años, y en que el sector juvenil ha sido uno de los más afectados.

No obstante, el único instrumento jurídico que tenemos a nivel federal en el ámbito de la juventud data de 1999, con la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud. Sin embargo, su contenido es más bien de carácter orgánico y regulatorio. Adolece de mecanismos para garantizar las necesidades más básicas como la salud, educación, empleo, deporte, la cultura y su participación social, y tampoco sienta las bases que permitan al Ejecutivo diseñar una política eficaz en la materia.

Por este motivo, las instituciones de la administración pública federal, como responsables de formular la política de juventud, requieren de una política integral para impulsar su óptimo desarrollo y lograr avances importantes para este sector.

En este contexto, la iniciativa que presenté en el Senado de la República tiene la intención, primero, de contar con una Ley Federal de la Juventud que incida en el establecimiento de la política de juventud a nivel nacional, que proteja verdaderamente a los jóvenes y que garantice su desarrollo en los entornos económico, político psicológico, social y cultural.

Pero también, es una oportunidad para sacar a los jóvenes del rezago, del olvido, de la invisibilidad y de la carencia de oportunidades en las que se encuentran inmersos, a la vez que asumimos como legisladores, la corresponsabilidad con el Poder Ejecutivo Federal frente a ellos.

Es de suma importancia destacar que la iniciativa en comento no constituye un impacto presupuestario adicional, toda vez que bastará con una redistribución de los recursos para que las instituciones públicas puedan cumplir con sus nuevas obligaciones propuestas.

Por todo esto, sometí a consideración del Senado la iniciativa con proyecto de decreto por el que se expide la Ley Federal de la Juventud, la cual constituye una propuesta del diseño y los instrumentos para incidir eficazmente en el desarrollo pleno de los jóvenes, así como en la cohesión de la sociedad mexicana, pues no debemos olvidar que los jóvenes son actores estratégicos para el desarrollo de nuestra sociedad.
* Senador por Yucatán. Secretario de las comisiones de Juventud y Deporte, de Relaciones Exteriores Asia-Pacífico y del Instituto Belisario Domínguez; integrante de las comisiones de Turismo, Reforma Agraria y Bicameral del Canal del Congreso.