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Presupuesto inteligente y con sentido social / Raúl Aarón Pozos Lanz

  • Raúl Aarón Pozos

El reto económico y la forma en que el Gobierno obtenga recursos y ejerza el gasto público para el próximo año serán muy demandantes. Requerirá de una buena dosis de responsabilidad, de solidaridad y de un conjunto de incentivos para que la economía crezca, al tiempo de mantener la responsabilidad para evitar el dispendio.

El Gobierno de la República ha tenido que diseñar un presupuesto que cumpla dos objetivos principales. Por un lado, lograr un conjunto de ingresos que permitan solventar los gastos más importantes para atender las necesidades de la población; y por el otro, orientar ese gasto de una manera responsable, procurando que tenga el mayor impacto posible en la calidad de vida de los mexicanos. Eso es justamente lo que ha hecho la administración del presidente Enrique Peña Nieto al presentar la Ley de Ingresos de la Federación y la Miscelánea Fiscal para el próximo año, y es justamente lo que las senadoras y los senadores del grupo parlamentario del PRI hemos aprobado para garantizar que los dos objetivos se cumplan a cabalidad.

Lograrlo requiere del diseño de un presupuesto inteligente y con sentido social, es decir, de un conjunto de estrategias de política pública que tenga como propósito no solo la máxima eficacia para el logro de los objetivos y metas de desarrollo, sino también que lo haga de manera muy eficiente para optimizar los recursos escasos que enfrentaremos el próximo año. En el Senado de la República tomamos una decisión responsable, pues aprobamos ingresos que serán gastados con un presupuesto Base Cero, centrado en las necesidades prioritarias de los ciudadanos, y con una política de austeridad en el Gobierno federal.

Congruentes con ese propósito, las senadoras y los senadores aprobamos para la Ley de Ingresos del próximo año una bolsa de recursos que estará destinada a proyectos de infraestructura de los estados y municipios, llegando así a resolver los problemas cotidianos de los ciudadanos. El Gobierno federal, los estados y los ayuntamientos del país tendrán la enorme responsabilidad de darle un uso óptimo a esos recursos para atender las necesidades más urgentes de la ciudadanía.

Pero la idea de un presupuesto inteligente no solo tiene que ver con lo que se gasta, sino incluso en lo que se deja de gastar. Por ello, el Gobierno de la República emprenderá medidas para gastar menos e invertir más. Hay un elemento muy importante que debe ser señalado, en la Miscelánea Fiscal del año 2016 no habrán nuevos impuestos, lo cual es congruente también con la promesa hecha por el presidente Enrique Peña Nieto.

Cuando hablamos de un presupuesto inteligente, también queremos decir que el objetivo de los impuestos no solo es el de recaudar, sino que algunos de ellos cumplan con más de un propósito, como por ejemplo, el impuesto a las bebidas azucaradas. Por ello, interesados en la salud de las y los mexicanos mantuvimos el impuesto a las bebidas saborizadas a fin de combatir la obesidad y las enfermedades derivadas de ésta.

La Miscelánea Fiscal para el próximo año también contiene un conjunto de incentivos no solo para recaudar, sino para lograr continuar con un número mayor de microempresarios formalizados. Por ello, para alcanzar este objetivo sin que repercuta demasiado en sus utilidades, modificamos el Régimen de Incorporación Fiscal, incrementando de 100 a 250 pesos el monto para que se expidan comprobantes fiscales. De igual manera, pensando en las particulares, se incrementó del 10 al 15 por ciento el límite de deducciones personales y se amplía la cantidad de deducible por concepto de adquisición de automóviles, al tiempo de incrementar el catálogo de conceptos médicos que se pueden deducir en casos de incapacidad propia o de un familiar.

Con esas acciones se busca no solo estimular industrias y sectores de actividad, que en nuestro país generan miles de empleos directos e indirectos, sino también ampliar las deducciones que la ciudadanía puede hacer al adquirir un vehículo o en la compra y consumo de otros bienes y servicios.

Con una política recaudatoria centrada más en los impuestos y no en los productos derivados del petróleo, con una política monetaria que contenga la inflación y que se prevé que solo sea del tres por ciento, y con acciones responsables, se puede hacer mucho incluso con restricciones presupuestales. Con una recaudación efectiva, mayor inversión y menos gastos se construyen presupuestos más inteligentes con beneficio social.
* Senador de la República por el Estado de Campeche.

Partido Revolucionario Institucional.