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Presupuesto y tasa de Interés / Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Coordinación de las políticas fiscal y monetaria para mantener la estabilidad

En el complejo contexto internacional en que se desenvuelve la economía mexicana, marcado por fuertes desequilibrios económicos y por distorsiones de los mercados financieros, se ha estado gestando una oleada especulativa en contra de la moneda  nacional, que puede llegar a amenazar la estabilidad macroeconómica del país.

Hasta ahora, el mercado cambiario ha asimilado el choque externo, producto de la volatilidad financiera internacional, ante la reaparición de una fuerte aversión frente al menor indicio de riesgo que busca emigrar hacia mercados y activos en los que se percibe que una mejor calidad.

La inestabilidad y la drástica disminución de lo precios del petróleo, así como la incertidumbre sobre el rumbo de la economía y la política monetaria norteamericana, constituyen los detonadores que propiciaron el deterioro en la percepción del riesgo mexicano por parte de los inversionistas.

La política seguida por el Banco de México para impedir un ajuste desordenado del tipo de cambio y un excesivo efecto de sobrerreacción, puede ser desplazada si la depreciación cambiaria comienza a ejercer presiones sobre los precios internos, lo cual obligaría a tener que recurrir a un alza en las tasas de interés para contener la demanda interna. Sin embargo, una medida de esta naturaleza daría al traste con la recuperación del mercado interno que ha mostrado ser un factor fundamental para crecimiento del mercado, así como para contrarrestar, parcialmente, los efectos de la  contracción del mercado externo.

La decisión monetaria de seguir los movimientos que lleve a cabo la  Reserva Federal de Estados Unidos, se podría abandonar si la inflación amenaza con rebasar la meta fijada por el Banco Central. De tal manera, para evitar un aumento prematuro en las tasas de interés, la política fiscal tiene que tomar el relevo, como principal instrumento, para preservar la estabilidad macroeconómica y para mantener el rumbo del país y el clima apropiado para el desarrollo de los negocios.

Un presupuesto con mayor austeridad para el próximo año es lo que avizora la  Secretaría de Hacienda, con especial énfasis en lo que se refiere a Pemex, principal empresa afectada por los reducidos precios de los hidrocarburos. Al respecto, el recorte en el gasto corriente de la empresa y una mayor eficiencia para aumentar la productividad, así como la asociación estratégica con empresas del sector privado son la clave para transformarla en una empresa productiva del Estado.

Adicionalmente, podría requerirse una  mayor austeridad presupuestal en 2017, que preventivamente podría realizarse hacia el último trimestre de 2016, con el fin de no presionar el mercado de fondos prestables, ya que llevarían escasez de recursos para inversiones productivas, lo que, a su vez, generaría un aumento en las tasas de interés en el mercado secundario y provocaría distorsiones en los plazos y rendimientos de los instrumentos de inversión en el mercado de valores.

Con el fin de evitar afectar el dinamismo del proceso de transformación del país, se tendrá que recurrir a asociaciones público-privadas para llevar a cabo obras de infraestructura, así como a la utilización de los nuevos instrumentos bursátiles que no implican endeudamiento en las finanzas gubernamentales.

Asimismo, debe evitarse que se presenten conflictos de intereses y que se combata eficazmente la corrupción y la impunidad, lo cual abonaría en un clima de confianza que garantice la estabilidad macroeconómica, en medio de la inestabilidad mundial.
miggoib@unam.mx