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Primera ministro, Brexit con aroma de mujer

  • Yolanda de la Torre Valdés

Yolanda de la Torre V.

Nuevamente una mujer es primera ministro de la Gran Bretaña, aunque la situación que se vive actualmente es radicalmente distinta a la que había en aquel 1979 en que Margareth Thatcher llegó al poder, blandiendo un espíritu conservador y una muy acentuada voluntad de integrar a su país tanto, en una entonces creciente Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea), como en un contexto global que desde esa época avanzaba a grandes pasos.

Quien hoy llega al número 10 de la calle Downing, en Londres, donde está la residencia oficial de los primeros ministros británicos, es la también conservadora Theresa May, a quien tocará negociar la salida del Reino Unido de la Unión Europea, tras el resultado del referéndum en la materia celebrado el pasado 26 de junio, en el que con una votación encabezada por adultos mayores, se optó a nivel popular por salir de la Europa unificada, lo que representó un serio fracaso que costó la cabeza al anterior primer ministro, David Cameron, quien debió presentar su renuncia en las primeras horas de la jornada siguiente a la citada votación, a la que por juego de palabras se le terminó conociendo como “Brexit”.

May hará frente a una tarea doblemente complicada, ya que si la pura separación británica de la Unión Europea acarrea múltiples complicaciones como la mayor devaluación de la Libra Esterlina en los últimos 30 años, ahora además, la titular del gobierno británico debe hacer frente al arrepentimiento de sus gobernados y la insistencia de un segundo referéndum, lo que implicaría el desconocimiento del primero y por tanto un golpe a la democracia británica, al volverla algo moldeable a capricho.

En la semana en curso, Theresa May visitará Alemania y Francia, las economías líderes de la Europa unificada, a fin de sostener entrevistas con la canciller germana, Angela Merkel y con el presidente galo, François Hollande, con quien será especialmente difícil dialogar de temas que no se relacionen con la seguridad, ello después del atentado terrorista del Día de la Bastilla en la ciudad de Niza, donde un inmigrante musulmán asesinó a 84 personas al atropellarlas con un camión durante una de la celebraciones, dejando además múltiples heridos de gravedad. Europa vive momentos históricamente difíciles.

Este será el primer viaje al extranjero de la nueva primera ministro británica y si se hace alguna suerte de repaso histórico de primeros viajes de previos titulares del gobierno del Reino Unido, son pocos los casos en que se recuerde hayan sido en entornos tan complicados. Nada que ver por ejemplo, con la relación casi idílica entre Tony Blair y Bill Clinton, en su momento. Quizá le pudo resultar un tanto complicado el panorama a John Major, quien al sustituir a quien fue, su jefa, Margareth Thatcher en noviembre de 1990, debió encarar de primera mano la invasión de Kuwait por parte de Irak, en tiempos en los que se pensaba que Saddam Hussein era poderoso.

Es por tanto, que ante un panorama como el que enfrenta, puede ser poco más que precipitado comparar a Theresa May con Margareth Thatcher, ya que si bien ambas han sido las únicas mujeres en el número 10 de Downing Street, sus circunstancias han sido diametralmente opuestas. Basta recordar a la “Dama de Hierro” en la recta inicial de los 80 casi desmantelando la producción de acero británica en Sheffield, para obtenerlo más barato de los que hasta entonces eran sus competidores europeos e incluso asiáticos. Con todo y su conservadurismo, Margareth Thatcher impulsó una descarnada competencia global, mientras que esta nueva colega suya debe encarar la exigencia de sus gobernados de tomar medidas aislacionistas. Difícil papel y más complicada aún la comparación entre ambas.
* Senadora de la República

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