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Problemas estructurales antes de la Constitución | Jorge Schiaffino Isunza*

  • Jorge Schiaffino

Vendrán los debates de la Asamblea Constituyente y llegado el  momento se aprobará el texto Constitucional de la Ciudad de México, sin embargo, quienes conocemos al antiguo Distrito Federal por origen, por adopción, trabajo; porque aquí estudiamos o la hemos elegido como ciudad de residencia, porque nuestros abuelos y padres nos enseñaron a quererla, y a su vez nosotros le transmitimos eso a nuestros hijos y nietos; no podemos dejar de pensar que de alguna forma esta Constitución debe asegurar entre otras cosas un sistema de Gobierno democrático y que resuelva tantos problemas que en la realidad aquejan desde años a la hoy naciente Ciudad de México.

¿Servirá esta Constitución como un instrumento rector para la resolución de los retos de la entidad? Recordemos los problemas estructurales de la urbe más grande del mundo y el gran impacto negativo que tienen en los habitantes de la ciudad.

En principio, el número y división territorial de las antiguas delegaciones, hoy demarcaciones territoriales, acaso los límites actúales serán transformados por la Asamblea Constituyente, las tres grandes concentraciones de población como lo son Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Álvaro Obregón conservarán la misma extensión, considerando las dificultades de su gobernabilidad, su capacidad de respuesta y sus condiciones económicas para la operación de los presupuestos y programas que les son asignados anualmente. Las facultades que habrán de ostentar los cabildos en estas demarcaciones y la forma en que serán contrapesos para el ejercicio del Gobierno de los alcaldes.

La propia integración de lo que habrá de ser el Congreso de la Ciudad, se orientará bajo criterios estrictamente políticos inclusive partidistas, o tendrá una composición que deje ver la intención de formar un Poder Legislativo austero y verdaderamente representativo.

El sistema de procuración de justicia, el papel del ministerio público, las áreas de readaptación social y ya con mayores facultades en materia de seguridad pública para la Ciudad de México como habrán de ser entendidos por los diputados para redactar un texto que pueda orientar con mayor efectividad lo que posteriormente serán las leyes que regirán la convivencia entre los capitalinos.

El desarrollo urbano, materia fundamental para el crecimiento ordenado de la ciudad, este marco regulatorio como será abordado para además impedir la forma escandalosa en que las construcciones sigan siendo un factor de desorden, anarquía, corrupción y ataque al entorno en todo el territorio de la ciudad.

El cuidado y la conservación sobre los recursos naturales, áreas protegidas y todo lo relacionado con materia ecológica, uso y cuidado del agua, las especies que son nativas y únicas de la entidad, y que sin duda han sido relegadas de las agendas de Gobierno al menos desde 1997.

¿Se impondrá el dogma constitucionalista sobre la realidad, habrá de elegirse un texto ortodoxo? O realmente se plasmará una visión pragmática para dar lugar a interpretaciones que no contribuyan a garantizar derechos y libertades.

Cómo se plasmará en esa Constitución una verdadera eficiencia para que las presentes y futuras generaciones no la vean como un texto de letra muerta inoperante ante su probable anacronismo y por el contrario sirva como una referencia para abordar los grandes retos que tiene la sociedad capitalina para ver florecer no solo una luz en sus derechos políticos, sino también el medio o el fundamento de un Estado, un gobierno y una sociedad más justa y de mayores oportunidades.

Parte de la respuesta estará cuando se conozca a los autores de este texto y podremos vislumbrar si no solo las personalidades y trayectorias habrán de ser las que impongan su visión, deseamos que quienes asuman esta histórica responsabilidad levanten la voz y  profundicen en los cambios de fondo que tanta falta hacen a la Ciudad de México.

Al tiempo

*Ex Legislador

jorgeschiaffinoisunza

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