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Profesión Escritora

  • Profesión escritora: Andrea Balanzario

  • Andrea Balanzario
  • Alejandra Pizarnik, tristeza suicida

La obsesión por la infancia perdida se tornó en ella -poetisa suicida-, en seducción irrefrenable por la muerte. El asma, la tartamudez y un acné juvenil, además de la constante comparación de su madre y padre con su hermana, marcan profundamente la vida y obra de Pizarnik, rebelde y exigente incluso hasta llegar al aniquilamiento por una terrible exigencia de perfección. Su obra queda como testimonio de múltiples heridas emocionales, derivadas de circunstancias vitales que probaron ser más poderosas que la pulsión de vida, una sobredosis de seconal sódico, a los treinta y seis años anularon para siempre el dolor y el genio poético de una mujer con dotes especiales. Nació en 1936, murió en 1972.
HERIDA DE NACIMIENTO

Hija de inmigrantes rusos judíos, Alejandra Pizarnik perdió la forma original de su apellido, Pozharnik, debido según César Aira, a la tendencia de los funcionarios del registro de inmigración de escribir de forma equivocada los nombres y apellidos. La condición de emigrante forzada por la política deja en cada uno de sus versos, como registro indudable, la pérdida del paraíso. La pérdida del espacio en su tierra natal suyo por derecho propio, alienado por la estulticia humana. Ya emigrada a la Argentina hizo estudios de filosofía, letras y periodismo, aunque no terminó ninguna de estas carreras. En 1960 regresa a Europa, precisamente a París, donde tuvo amistad con Julio Cortázar, Rosa Chacel y Octavio Paz, entre otros escritores y poetas. Octavio Paz prologó Árbol de Diana, su cuarto poemario.

INFANCIA ASESINADA

Por la emigración forzada, es decir, salió de un infierno para ir a otro, pues los emigrantes jamás son ciudadanos de primer orden. El exilio la sumerge en la angustia y esta dará paso a la depresión crónica, condición que la llevará a hospitales psiquiátricos y medicación. Para exorcizar la tristeza, la poetisa Alejandra se ha impuesto la tarea de retornar con absurda insistencia a los primeros años de ese inconsciente bienestar, felicidad lejana exacerbada por la identidad dividida del exilio.
EL JARDÍN

En la poesía de Pizarnik, el jardín está vinculado con Alicia en el País de las Maravillas, el cuento fantástico de Lewis Carroll, inspirado por la niña Alice Lidell. La forma en que Alicia cae por un agujero hasta llegar a la madriguera de un conejo blanco, entusiasma a Pizarnik quien transforma el jardín en espacio propicio, lugar de la cita, sinónimos de las transformaciones invitadas por la poesía.
EL BOSQUE

Otro personaje de cuento infantil ofrece un motivo de recurrencia en su poesía, ahora es Caperucita Roja, la niña perdida en el bosque interior y exterior. Hojas verdes, oscuras como boca de lobo, dan miedo a la protagonista del cuento de Perrault y a la poetisa argentina. En este tema convergen la infancia, el jardín, el silencio y otro más, el viento, todos ellos configuran el trayecto desde una infancia perfecta hasta la más insoportable realidad.
EL VIAJE Y EL VIENTO

Argentina, su tierra, pero en realidad una tierra ajena. La joven Alejandra Pizarnik -porque nunca fue vieja-, conserva la consciencia de ser ajena, angustiada por la noche y la inminencia de un viaje sin retorno, deseado pero temido. Asimismo, el viento que la debe haber llevado desde Europa hasta Argentina se convierte en otro símbolo presente en su obra; ese viento que le da en la cara a una exiliada, la vivifica y estimula, se convierte en una fuerza positiva, tanto que la poetisa es una enamorada de Bóreas, Eolo y Céfiro, los vientos sagrados.
OBRA COMPLETA

Su obra lírica comprende siete colecciones de poemas: La tierra más ajena (1955), La última inocencia (1956), Las aventuras perdidas (1958), Árbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de locura (1968) y El infierno musical (1971). Después de su muerte se prepararon distintas ediciones de sus obras, entre las que destaca Textos de sombra y últimos poemas (1982), que incluye la obra teatral Los poseídos entre lilas y la novela La bucanera de Pernambuco o Hilda la polígrafa. También póstumamente fue reeditado el conjunto de sus textos en el volumen Obras completas (1994); sus cartas quedaron recogidas en Correspondencia (1998).