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Profesión escritora

  • Profesión escritora: Andrea Balanzario

La agonía del amor

Si algo se les objeta a las escritoras es escribir sobre el amor. Simone de Beauvoir pensaba que todos los problemas femeninos tienen nombre de varón. Los críticos señalan obsesivamente la recurrencia de este tema en la obra literaria de todas las mujeres que escriben, como si ellos no emplearan la poesía, la narrativa e incluso el ensayo para investigar la naturaleza de Eros y sus efectos, a veces perniciosos, a veces excelsos.

MERCEDES MONMANY

La extraordinaria lectora y autora de Por las fronteras de Europa, un auténtico viaje por la narrativa más interesante de los siglos XX y XXI, recomienda en su sección Francia y francófonos: ampliando el campo de la lengua, una autora totalmente desconocida, cuando menos para mí, Marcelle Sauvageot, de quien perdura una sola obra, Déjame, originalmente publicada en 1933.

MARCELLE SAUVAGEOT

Profesora y escritora francesa nacida en Charleville, la misma ciudad donde nació el poeta Arthur Rimbaud. A consecuencia de la Primera Guerra Mundial —1914-1918— y junto a su familia, debe peregrinar por diversas ciudades francesas, Troyes, Chartres y finalmente París. Allí ejerce como profesora, pero en 1926 contrae tuberculosis y tiene que pasar una temporada en un sanatorio. Cuatro años más tarde contrae una pleuresía que empeora su ya deteriorado estado de salud y debe ser internada de nuevo, esta vez en el sanatorio de Hauteville.

DÉJAME

En su estancia en este sanatorio escribió el único libro de su vida, Déjame. Esta obra epistolar, en la que la autora desnuda su alma destrozada por un desengaño amoroso, es un libro excepcional por las circunstancias de su publicación. En principio tuvo una tirada de solo 150 ejemplares, pero la fascinación que el crítico literario Charles Du Bos tuvo por ella, le animó a escribir un prólogo para una segunda edición en 1934. En los años siguientes se fue reeditando periódicamente, aunque siempre como una obra minoritaria. Marcelle Sauvageot murió en el sanatorio suizo de Davos en 1934, dejando tras sus huellas, una bella y enérgica alegoría sobre la barbaridad de la muerte en plena juventud, un testimonio brutal del desamor hasta sus últimas consecuencias.

AMOR Y DESAMOR

Déjame no está disponible en papel o, menos todavía, en formato digital, por esta razón incluyo los únicos fragmentos que encontré en la red, que son bastante representativos de la pulsión amorosa y también de la devastación del desamor, escribe Sauvageot: “Ya no empleas la palabra amor, ahora hablas de amistad, pero esa nueva palabra abarca las mismas cosas; es amor sin duda alguna lo que me pides, pero un amor que se satisfaga con su existencia exclusivamente, que ya solo sea bondad y renuncia. Solo, que durante tanto tiempo pediste a mi corazón que te diera el amor total que da y exige, el amor del espíritu, el amor del cuerpo. Tú ya solo deseas la bondad: ¿crees que negar todo lo demás basta para que deje de existir?”

“Tu amor discreto y tenaz, desinteresado y tal vez heroico venció mi terquedad. Puesto que me querías hasta tal punto, ya no me resultaba posible decir absurdamente que no había esperanza”.

“Me caso… nuestra amistad perdurará, me dijo. No sé qué me pasó en aquel instante, me quedé inmóvil y la habitación comenzó a girar. A mi lado, donde asumía mi pena, quizá un poco más abajo, pude sentir que me cortaban la carne poco a poco con un cuchillo bien afilado”.

“Quiero olvidar y seguir adelante sin volver a mirar hacia ti. El pasado querer morir. Déjame sufrir, déjame curarme, déjame sola. No creas que ofrecerme la amistad para sustituir el amor pueda resultarme un bálsamo; lo será, cuando no sufra”.

“Y lo que me hace sufrir no es tanto la muerte de un amor, cuanto la de una persona en verdad viva que habíamos creado uno y otro, que tal vez hubiese creado yo sola…”.

¿SOLO LAS ESCRITORAS Y LECTORAS?

No creo. Eros y Cupido ejercen su poder sobre la humanidad entera, entonces, ¿por qué pensar que es un tema recurrente en la escritura pésimamente llamada “femenina”? El amor y su ausencia, el desamor está presente en todas las manifestaciones humanas. Bienvenido cuando llega, añorado cuando nos deja…