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  • Profesión escritora: Andrea Balanzario

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  • Marguerite Yourcenar, qué aburrido hubiera sido ser feliz

Marguerite Antoinette Jeanne Marie Ghislaine Cleenewerck de Crayencour nació el 8 de junio de 1903 en Bruselas. Poeta, narradora, traductora e historiadora francesa, de origen belga, mejor conocida como Marguerite Yourcenar. A los ocho años leía a Racine y a Aristófanes, a los 10 años aprendió latín, a los doce griego clásico de manos de su padre; quien a pesar de ser culto era, asimismo, de vida si no disoluta, sí alegre, por lo que la pequeña huérfana de madre, tuvo que configurarse ella misma desde pequeña.

Usó el anagrama de su apellido como el nombre con que, finalmente, sería conocida: Yourcenar. “Qué aburrido hubiera sido ser feliz”, es el nombre de su biografía.

El feminismo, la reinterpretación de los mitos griegos, la religión —especialmente la simbología del cristianismo, el medio ambiente, la espiritualidad, el racismo, el aborto, la política. Recordada por sus méritos literarios, tuvo una gran sensibilidad para los animales, pensaba que las mujeres y hombres deberíamos ser subversivos, rebelarnos ante la indiferencia y la crueldad hacia los que no hablan. Si los respetáramos más, afirmó, habría menos violencia entre las personas. Murió a los ochenta y cuatro años en 1987. De sus veintiséis títulos publicados, hoy te recomiendo:

MEMORIAS DE ADRIANO

La mayoría de los hombres gusta resumir su vida en una fórmula, a veces jactanciosa o quejumbrosa, casi siempre recriminatoria; el recuerdo les fabrica, complaciente, una existencia explicable y clara. Habla el césar: “Mi vida tiene contornos menos definidos. Como suele suceder, lo que no fui es quizá lo que más ajustadamente me define: buen soldado pero de ningún modo, hombre de guerra; aficionado al arte, pero no ese artista que Nerón creyó ser al morir; capaz de cometer crímenes, pero no abrumado por ellos. Pienso a veces que los grandes hombres se caracterizan precisamente por su posición extrema; su heroísmo está en mantenerse en ella toda la vida”. La obra más leída de Yourcenar..
EL LABERINTO DEL MUNDO

En este ambicioso proyecto, escrito desde 1972 y hasta su muerte en 1987, Yourcenar evoca a sus abuelos, a su padre, y también su propia infancia y juventud. “Los retazos de una vida son tan complejos como la imagen de la galaxia”, escribe la autora de Memorias de Adriano, ¿Cómo sería tu rostro antes de que tu padre y tu madre se encontraran? A la manera renacentista, Yourcenar se sirve del pasado para hablar del presente. La obsesión por explicarse a sí misma y explicar nuestra época ilumina las páginas de esta obra monumental que la autora dejó inconclusa, como si de su vida misma se tratara. Marguerite Yourcenar es una moralista que jamás da lecciones de moral. La belleza, el coraje y la modestia la conmueven y, por más atroz que sea el presente, se niega a cerrar los ojos. Recuerden que la lucidez es contagiosa, y también lo es el coraje. Si las lees, querrás releerla: jamás te cansarás de Yourcenar.
EL TIEMPO, GRAN ESCULTOR

En los ensayos que integran este volumen, Marguerite revisa a algunos de los temas más queridos y que el lector habitual de su obra, reconocerá como suyos de modo inmediato: el cristianismo, la belleza, el paso del tiempo. La autora reflexiona también acerca del erotismo en la India, evoca figuras como la cruel y siniestra Condesa Bathory o Durero y sus sueños, y recuerda personalidades unidas a la propia Yourcenar por su común consagración a la belleza. Junto a ello es necesario destacar Andalucía y las Hespérides que revela su amor por la España del Sur. Todo configura así una muestra más de la grandeza del pensamiento de quien supo unir a su pasión por el arte de la palabra el valor de una ejemplar actitud moral ante el hombre y su historia.
UNA VUELTA POR MI CÁRCEL

De ningún personaje suyo habló Yourcenar con tanta ternura, con tanta profundidad, como de Basho, monje giróvago japonés que vivió en el siglo XVII. En el primer texto de esta recopilación y cuya lectura nos deja con una melancólica sensación. El libro quedó inconcluso, pero trata de muchos viajes —su travesía en Gringolandia desde la costa este hasta Alaska, bajando luego hasta San Francisco—, mas el centro del libro es Japón, su teatro tradicional, sus héroes literarios como Mishima. La pasión que Yourcenar aporta al espectáculo del kabuki, el respeto y el apasionado interés que le inspiran los actores, poseen la milagrosa frescura de lo recién descubierto, junto con una increíble capacidad de maravilla y asombro. Una vuelta por mi cárcel es el recorrido final que Marguerite Yourcenar otorga al mundo, en los últimos años de su vida. La mirada exótica del que se va.