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Profesión escritora

  • Profesión escritora: Andrea Balanzario

  •  Carson McCullers, desolación sureña

Lila (o Lulla) Carson Smith, más conocida como Carson McCullers, narra la decadencia de los estados sureños gringos. Ella, como William Faulkner, crea una obra —cuatro novelas y dos colecciones de relatos— con base en retratos de personajes empujados de centro a la periferia por su diferencia con la normalidad: sordomudos, mirones y homosexuales, entre otros.

Carson McCullers, más bien, Lila Carson, nació en Georgia en febrero de 1917. Su primera intención fue estudiar piano para ejecutarlo como concertista, no obstante, al terminar unos breves cursos de escritura, eligió narrar la desolación de su comarca, azotada por el alcohol, la permanente excitación de la sofocante humedad, para demostrar con su breve obra que la normalidad, es por definición, lo monstruoso. Diferente y alcohólica, o alcohólica por sentirse diferente, Carson McCullers fue una niña prodigio de las letras gringas, con solo veinticuatro años —unas fuentes afirman que fue a los veintitrés— publicó en 1940 El corazón en un cazador solitario. Recibida con críticas entusiastas, los títulos subsecuentes a esta ópera prima, confirmaron el talento para observar lo imperceptible para la mirada entrenada para ver solo la normalidad.

El corazón es un cazador solitario

Escrita a los veintitrés años, fue la primera novela de Carson McCullers y dio a conocer la magnitud de su talento narrativo. Centrada en el ambiente de una pequeña ciudad sureña y en un grupo de personas que —en torno a la figura emblemática del sordomundo John Singer, el personaje más conseguido de esta genial autora— tienen en común la esencial soledad, su marginalidad y el rechazo de una sociedad que los ignora, El corazón es un cazador solitario es ya un clásico de la narrativa contemporánea. Al leer esta novela, la lectora no puede evitar implicarse con cada uno de sus personajes y vibra ante la experiencia de seguir a McCullers en su viaje por las profundidades del alma humana. Esta pieza maestra justifica sobradamente las palabras que Graham Greene escribió acerca de su autora: “Carson McCullers y quizá William Faulkner son, tras la muerte de D. H. Lawrence, los únicos escritores con una sensibilidad poética original. Prefiero a Carson McCullers sobre William Faulkner porque escribe de modo más claro; la prefiero a D. H. Lawrence porque su obra no tiene mensaje”.

Reflejos en un ojo dorado

Tras el éxito obtenido con la novela anterior, McCullers escandalizó a la opinión pública americana con Reflejos en un ojo dorado, abordando, en esta su segunda novela, temas como la homosexualidad, la infidelidad o la desolación en el contexto de una intachable institución del ejército americano durante la década de los treinta. Nadie ha dudado jamás, sin embargo, de que es una novela perfecta escrita en estado de gracia. En el ambiente enclaustrado de una base militar, un islote aparte en el mundo, un precipitado de tensiones internas desemboca en una muerte violenta. La prosa rabiosamente lúcida que recorre Reflejos en un ojo dorado, convierte esta novela brutal en mucho más que la historia de un crimen: es un microcosmos, el espejo de los fantasmas interiores que pueblan la mente de los personajes de Carson McCullers, y una de las más acabadas muestras del arte de esta escritora excepcional, que inspiró una ya clásica adaptación cinematográfica dirigida por John Huston, con Marlon Brando y Elizabeth Taylor en los papeles principales. Un título esencial de la narrativa gringa contemporánea.
La balada del café triste

Bajo el título de uno de ellos, el relato que da nombre al libro, se agrupan  varios de los cuentos más significativos de la singular y sutil narrativa de McCullers, que han accedido ya a la consideración de clásicos de la moderna literatura gringa y constituyen incursiones en la silenciosa, secreta y sagrada intimidad del alma de sus personajes. Narrados con un prodigioso sentido de la construcción, los relatos de Carson McCullers alcanzan una resonancia interior que va mucho más allá de su sencilla y directa observación de la realidad. El mundo punzante, desesperanzado y profundamente poético de Carson McCullers constituye, en palabras de Edith Sitwell el legado de “una escritora trascendental”. La obra de McCullers se consigue en librerías mexicanas, disponibles en dos o tres sellos editoriales, unos de lujo, otros en rústica.