imagotipo

ESTO y algo màs

  • Pedro Peñaloza

Pedro Peñaloza

¿Qué significa perder en una sociedad donde el éxito se ha convertido en la primicia máxima de los individuos?  ¿Cuál es el nuevo papel del deporte en el capitalismo globalizado? En años recientes el futbol ha pasado de ser un simple entretenimiento de masas a un símbolo nacional que tiene que ser protegido y venerado en todo momento, es decir, el grado de identidad que un país ve representado en el escudo de una camiseta ha llegado a extremos nunca antes vistos, no son solo once deportistas compitiendo y mostrando sus capacidades físicas, sino un grupo de soldados luchando por defender su patria. ¿Por qué hemos llegado a esos extremos? La globalización y la sociedad de consumo, potenciados por los medios de comunicación, han impuesto sus gustos y preferencias pensando siempre en la ganancia. Los individuos bombardeados día y noche, adoctrinados para usar, comer, vestir, querer, lo que está de moda, han construido el mundo de lo efímero, de lo inmediato, de la inconformidad. Asimismo, la caída de las fronteras para las mercancías –y no para las personas—ha homogenizado el consumo en las grandes urbes tanto de países ricos como de los subdesarrollados. Con este coctel de variables y con escasos símbolos una selección de futbol, parafraseando a Galeano, encarna a la nación marchando a conquistar las glorias en lejanos campos de batalla y si en su regreso el guerrero fue vencido se convierte en un ángel caído.

También, la excesiva mercantilización de los deportes, principalmente el balompié por sus altos rendimientos a nivel mundial, ha construido una cultura de la violencia y polarización entre sus seguidores y aficionados. No podemos olvidar que el sistema actual enajena a tal grado a las personas, repetimos donde los medios de comunicación tienen un papel esencial, que está dispuesta a arriesgar sus vida o la de los demás por defender los colores de la playera de su equipo. Ejemplos de ello sobran, como el caso del asesinato de Andrés Escobar en Medellín por anotar un gol en su propia meta ocasionando la eliminación de Colombia en el Mundial del 94; igualmente podemos hablar de la violencia en las gradas de los estadios latinoamericanos, en donde traer los colores del rival o celebrar la victoria de tu equipo es motivo para empezar una pelea; y en días recientes fuimos testigos de cómo aficionados rusos e ingleses producían una guerra campal en pleno centro de Marsella, provocando 35 heridos, uno ellos al borde de la muerte por la golpiza recibida.

¿Es culpa del futbol o de todo el entramado comercial y social que rodea el futbol profesional y su cultura del éxito? Hoy en día es imperdonable una derrota, el resultado significa el humor de un país, tan dolorosa fue la derrota de Argentina en la Copa América Centenario y la renuncia de Messi a la selección, que el adiós del diez de Barcelona se ha convertido en casi cuestión de Estado, como lo menciona Rivas Molina en el periódico El País, ya que hasta el mismo presidente Mauricio Macri le ha llamado y el alcalde de Buenos Aires le inauguró una estatua en pleno corazón de la capital para que Lionel no deje se asistir a las convocatorias de la albiceleste.

La derrota se ha convertido en un suicido público, el perdedor es denostado, repudiado, es casi un marginado. En un lapso de noventa minutos cualquiera se puede convertir en héroe nacional o en un ser aborrecido. Las críticas por la eliminación de Inglaterra contra la ordenada Islandia han convertido al entrenador Hodgson en un paria, Del Bosque no ve la luz en España. La pasión por el futbol se ha vuelto una válvula de escape para una sociedad violenta y llena de desigualdades, sin embargo, los hombres de pantalón largo se encuentran felices, mientras sigan acumulando dólares, todos son desechables.

Algo Más. Con la transmisión de los partidos de Chivas exclusivamente por internet, Vergara y compañía dejan claro que les importan un pepino los seguidores de Guadalajara que ganan el salario mínimo o menos ¡Excelentes empresarios!
pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz