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Prolongar el paréntesis | Numerados | Camilo Kawage Vera

  • Camilo Kawage

1.-Un aprendizaje excepcional dejó la presencia del Papa entre nosotros, y para muchos será inolvidable. Otros querrían que no se fuera, por el bálsamo de paz que se había anticipado, por la sabiduría, precisión y claridad de su palabra, y por una idea de la esperanza que en ese hombre es inmanente. Algunos más han hecho menos el discurso y el peso de su mensaje, porque tal vez pensaron que venía a romper lanzas, a cortar cabezas y a imponer su castigo a un Gobierno que les parece impotente y rebasado, y son los que se dicen decepcionados de una visita tan costosa en dinero y hueca en contenido. Como respondió al dicho de Trump de que era un títere del Gobierno de México: Ellos podrán juzgar.

2.- Pero con vertiginosa velocidad se cerró el paréntesis de remanso y reflexión que trajo; antes de su partida fuimos aterrizados de emergencia con un recorte monstruoso al presupuesto, alza en la tasa básica de interés, y un castigo a Pemex que, de no existir otros factores que le permiten subsistir, podría ser la última alcayata en su ataúd, con todas las consecuencias que entraña para la economía del país y no sólo para las finanzas públicas, sino para todo el aparato productivo, sin contar las familias que dependen de su operación y sin contar, por supuesto, a los líderes de su decadente sindicato.

3.-Entre los elementos que permiten prever que habrá vida para la petrolera, y para muchos trabajadores después de estas medidas, puede razonablemente pensarse que esta crisis no durará para siempre y que el Gobierno sabrá aprovecharla para enderezar la empresa, ponerla sobre su pie, en especial con miras a la competencia que ya llegó; poner a Pemex en línea con las mundiales que ya tocaron tierra –y mares- de México, requería sin duda una sacudida del tamaño que se le ha aplicado, y con ella a todos los mexicanos.

4.- También es de considerar que el precio al que ha caído el energético no se quedará como está, si bien difícilmente volverá a 110 dólares el barril. En cuanto a la moneda, es previsible que no permanezca subvaluada y recupere fuerza; la cancelación de las subastas diarias que venía ofreciendo el Banco de México es igualmente un indicio con miras a una vuelta a la normalidad cambiaria, y todas las mezclas del veneno aplicadas parece que no eran opciones gratas ni fueron edulcoradas para un paciente en estado de choque. Nadie las aplaude, pero fueron inyectadas a tiempo y en la zona donde hagan el menor de los estragos, si se puede decir, porque de igual forma traen una forzosa baja en el cálculo de crecimiento.

5.- El Gobierno deberá, parejo con el machetazo a la cintura, diseñar planes de finanzas que permitan sobrevivir a las empresas relacionadas con Pemex, en especial las proveedoras a las que les debe y, en particular la industria de la construcción que se verá aún más afectada con el cierre o aplazamiento de infraestructura contratada o en marcha, y que le haga posible cumplir con sus acreedores y compromisos. Y deberá tener más cuidado cuando irrespete a los ganadores de sus licitaciones, y con los contratistas a los que asigne directamente, porque toda esa actividad es multiplicadora de empleo, o barreno de disrupción.

6.- Nadie fue indiferente a la palabra del pescador, ni a la profundidad de su mensaje. Tanta esperanza en un pueblo tan sufrido debe ser tema que quede en nosotros para contemplar un porvenir menos atribulado, y que nos brinde la capacidad de soñar sin la amenaza de ver el mañana mutilado.

camilo@kawage.com

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