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Prospectiva / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Cuando en 2007 se propuso, discutió y avaló una nueva Reforma Electoral para, en primer término, evitar el dinero privado en las campañas electorales, los diputados y senadores no tuvieron la prospectiva de lo que el mañana les deparaba.

De ahí las nuevas reformas político-electorales que tampoco han cubierto las expectativas. Las formulan diputados y senadores. Las discuten senadores y diputados. Y las aprueban en conjunto con todo y cambios. Las negociaciones se realizan para que todos los grupos queden satisfechos. En principio, las tres llamadas fuerzas importantes conjuntan sus ideas, las peinan y deciden cómo serán aprobadas. El epílogo es el fastuoso anuncio: ¡tenemos reforma!

Pocos años pasan antes de la nueva. Cada elección surgen nuevos inconvenientes. Cada elección presidencial obliga a los talentosos congresistas a revisar lo que se hizo antes y a
modificarlo.

Es un juego perverso sostenido entre los que ganan y los que pierden. Cuando no es la falta de fiscalización es el abuso de dinero no comprobado. Las herramientas con las que cuenta el INE fueron diseñadas para tener limitantes.

Hoy se habla de una nueva reforma que evite el uso de tiempos oficiales en campañas personales. Mañana se dirá que tendrá que revisarse porque hay dinero sucio, proveniente del crimen organizado detrás de la propaganda de tal o cual presidente municipal, diputado, senador y hasta gobernador.

¿Algún día habrá la prospectiva que permita una legislación electoral de largo plazo?