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Protejamos nuestra riqueza patrimonial contra viento y marea

  • María Esther Estrada

María Esther Estrada M.A / Corresponsal
“Lo que somos hoy se funda en nuestros pensamientos de ayer. Nuestros pensamientos de hoy

construyen la existencia de mañana. La vida es una creación de la mente.”

Buda Gautama
Con estas frases quiero abarcar no solo al individuo, sino a la colectividad, a la sociedad en su conjunto y llegar a la conclusión de que el mundo de hoy, 26 de junio de 2016, es el resultado de los muchos “hoy” que infinidad de personas han tenido a lo largo de los siglos.

Muchas de sus obras, de sus logros, se han convertido en “Patrimonios de la Humanidad”, sitios específicos en el planeta que son de tal importancia cultural o natural que forman parte de nuestra herencia común según la clasificación de la UNESCO.

Desgraciadamente algunos de estos lugares han sufrido vandalismo durante conflictos bélicos. No solo eso, han sido destruidos deliberadamente, lo que constituye un crimen de guerra que no puede quedar impune.

Muchos organismos a nivel nacional e internacional han puesto manos a la obra para tratar de protegerlos. Un ejemplo de ello es #UnidosxElPatrimonio (#Unite4Heritage), un movimiento mundial impulsado por la UNESCO cuyo objetivo es celebrar y salvaguardar el patrimonio y la diversidad cultural en todo el mundo. La campaña, puesta en marcha en respuesta a los ataques sin precedentes contra el patrimonio ocurridos recientemente, es un llamamiento a todas las personas para que hagan frente al extremismo y la radicalización celebrando los lugares, los objetos y las tradiciones culturales que otorgan al mundo riqueza y dinamismo.

Para poner un marco al tema, actualmente hay mil 031 bienes registrados como Patrimonio de la Humanidad en 163 países (802 culturales, 197 naturales y 32 mixtos) de los cuales 48 están en peligro (30 culturales y 18 naturales) en 30 países.

“Patrimonio cultural en riesgo: cómo protegerlo en tiempos de conflicto”

Fue el tema de la Conferencia Europea, organizada en cooperación con Europa Nostra y la UNESCO, que se llevó a cabo recientemente en La Haya.

La oradora principal fue Irina Bokova (Bulgaria, 1952), Directora General de la UNESCO desde 2009 y candidata oficial para el puesto de Secretario General de la ONU (2017).

De su ponencia le resalto: “Tenemos que estar juntos y responder a aquellos que buscan destruir el patrimoniocompartiendo aún más cultura, conocimiento, respeto y cuidado… Los conflictos están cambiando… Vemos violaciones sistemáticas de los derechos humanos así como la persecución de las personas por motivos culturales y religiosos… Vemos la destrucción intencional del pasado… Vemos sitios arqueológicos saqueados en gran escala lo que alimenta el tráfico ilícito de objetos y la financiación del terrorismo… Los ataques a personas, sobre el patrimonio y en la mente, son parte de la misma estrategia global que he llamado “limpieza cultural”.

“En Siria, los seis sitios del patrimonio mundial han sido dañados por los combates -60 por ciento de la ciudad vieja de Alepo ha sido destruida… En abril la UNESCO confirmó los fuertes daños en el museo y el sitio arqueológico de Palmira… En Libia, al menos ocho lugares religiosos han sido dañados o destruidos… En Yemen, la legendaria presa de Marib y las antiguas ciudades de Saná y Sada’a se han visto gravemente dañadas por los bombardeos”.

“Hay muchos responsables de esta tragedia humana y cultural. La UNESCO condena toda destrucción, sin importar el instigador. La víctima principal es siempre el pueblo. Los extremistas violentos se dirigen a la cultura porque saben que así debilitan el tejido social y destruyen la capacidad de resistencia”.

“Visité Tombuctú solo diez días después de los violentos ataques extremistas. Recuerdo el sufrimiento de las comunidades locales cuando vieron sus mausoleos destruidos… algunos habían estado allí durante más de once siglos. Les prometimos que los reconstruiríamos y lo hicimos.En julio pasado regresé para celebrar la restitución de los 14 mausoleos y vi cómo el patrimonio puede unir a las personas y comunidades”.

“En todo el mundo vemos cada vez más movilizaciones que unen las dimensiones humanitaria, cultural y de seguridad para lograr la paz”.

Por su parte, Silvia Fernández de Gurmendi (Argentina, 1954), presidenta de la Corte Penal Internacional desde 2015, confirmó que el artículo 8 del Estatuto de Roma, por el que se fundó ese organismo, establece que la destrucción intencional de bienes culturales en el contexto de un conflicto armado es un crimen de guerra.

El primer caso que juzgarán por este motivo será contra Achmad al Mahdi al Faqi, alias Abu Turab, a quien se acusa de haber ordenado en 2012 la demolición de tumbas sagradas y de la mezquita de Sidi Yahya (siglo XV) en Tombuctú (Mali). El juicio iniciará el próximo 22 de agosto.

“Sin embargo, para la disuasión verdaderamente eficaz, hay que establecer un patrón de rendición de cuentas para que quede claro a todos los posibles autores de que habrá consecuencias por sus acciones. Para que esto suceda, necesitamos la cooperación firme y continua de la comunidad mundial”, concluyó.

La tercera ponente nos llevó al mismo tema, pero desde el ángulo personal y arqueológico. Sada Mire (Somalia, 1977) tenía 14 años cuando huyó con su familia a Suecia debido a la guerra civil somalí, donde fue testigo de la destrucción de los barrios antiguos de su ciudad natal Mogadiscio. Tal vez por eso eligió su profesión. Nos hizo reflexionar en que la destrucción intencionada no es algo nuevo o limitada a una región del mundo con ejemplos como el de Enrique VIII de Inglaterra, quien destruyó la iconografía católica, o el de los misioneros europeos que arrasaron con templos y arte indígena en Asia, África y América.

A través de su trabajo en el Cuerno de África (la región más pobre de ese continente, formada por Somalia, Yibuti, Eritrea y Etiopía) ha descubierto muchos valores culturales históricos compartidos que bien podrían amalgamar a sus habitantes quienes en las últimas cuatro décadas han padecido 3 guerras regionales.

“Necesitamos crear un diálogo entre aquellos que potencialmente podría destruir cierta herencia y aquellos cuya herencia sagrada podría ser un objetivo… Me doy cuenta de que cuando el patrimonio cultural está en peligro, nuestras diversas identidades también se ven amenazadas, por lo que comparto la opinión de la sra. Bokova de que el patrimonio puede ser un instrumento de paz”.

Dejo la conclusión de esta conferencia en las palabras con que Sada Mire terminó su presentación: “Creo que si podemos aceptar la diversidad en nuestro propio pasado, podemos aceptar la diversidad en el presente”.

Las ponencias completas se encuentran en: www.europelecture.com
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