imagotipo

Psicopatía trumpiana y burla gubernamental

  • Betty Zanolli

* Betty Zanolli Fabila

Franz Kafka lo dijo en su cuento “Un artista del hambre”: “A quien no lo siente, no es posible hacérselo comprender”, y si algo caracteriza a un psicópata es su anestesia emocional. Un psicópata no sabe de emociones ni de sentimientos, por eso juega con los de sus congéneres: no tiene alma.

Por eso igual habla con verdad que con mentira, no le importa atropellar a los demás para conseguir sus fines, principalmente dinero, privilegios, sexo, control y poder en toda su magnitud. No tiene límite. No le importa la justicia, ni conoce de empatía y menos siente culpa de sus actos. Por eso manipula, miente y aterroriza sin el menor freno ni pudor.

Actualmente cerca del dos por ciento de la población mundial padece psicopatía, pero la tendencia es a la alza, máxime si llegan a puestos clave del poder mundial mandatarios de personalidad claramente psicopática, como ocurre con Donald Trump. Evidencia que fue cobrando fuerza primero entre los ciudadanos comunes hasta ser declarada ya por distintas agrupaciones psiquiátricas y que ahora preocupa también a los congresistas estadunidenses.

Y no es para menos, porque si de por sí el ejercicio del poder en manos de quien no tiene un mínimo de inteligencia emocional lo puede catapultar a desarrollar rasgos psicopáticos inherentes al ejercicio del poder, imaginémonos qué ocurrirá, como está siendo, cuando un Gobierno de la talla del de Estados Unidos se encuentra a cargo de quien no tiene freno alguno, de quien en vez de fortalecer los lazos entre las naciones y los seres humanos, dentro y fuera de su país, solo agrede a los grupos más vulnerables y divide a su propia sociedad entre sí y con el resto del mundo.

¿Su mejor arma? El manejo brutal, incisivo y descarnado de la posverdad y factualidad alternas de las que ha hecho gala, pues para él solo existe “su” verdad. De ahí su extraordinario cinismo cuando califica de falsas las noticias de la prensa “deshonesta” que no quiere hablar con “verdad”: Psicopatía pura en su máximo esplendor.

Por algo The Economist lo ha calificado como el máximo exponente de la mentira. Allí está su tweet anunciando la disminución de suscriptores de The New York Times por sus “coberturas erróneas”y ahora su señalamiento en el mitin de Florida sobre el “ataque terrorista” que había sufrido la “noche anterior” Suecia, nación que hoy encarna al antimundo trumpiano.

“Hay que ver lo que ocurrió anoche en Suecia. ¡Suecia! ¿Quién puede creerlo? ¡Suecia!”, espetó. “Hecho alternativo” por el que reaccionó el primer ministro sueco preguntándose: “¿Qué fumó?” Y todo para “justificar” su veto a los refugiadosy vengarse de la valiente condena que le hizo el yerno del monarca sueco en su red social al declarar: “Señor Presidente, es usted un ser humano dolorosamente ignorante”.

Pero México tiene también su propia posverdad, porque como sociedad hemos permitido que políticos y gobernantes hagan suya la política posverídica como en Ayotzinapa y su “verdad histórica” o en las posverdades sobre la modernidad que traerían las reformas estructurales, hasta el extremo posverídico de haber prometido nunca más un aumento a las gasolinas y arrancar 2017 con el “gasolinazo” y ahora el “contragasolinazo” que las reduce en dos centavos. Solo que ahora, respetados lectores, lamentablemente no es una posverdad ni una evocación a la “Ópera de los tres centavos” de Brecht y Weill: ¡En verdad el gobierno mexicano ha reducido un 0.1% el costo de las gasolinas!

¿De qué está hecha hoy la humanidad entre el megahistrionismo perverso y narcisista que comanda los destinos del vecino del Norte y la macroburda negligencia, corrupción, falsedad e impunidad inherentes al sistema político y régimen que nos gobierna?
bettyzanolli@hotmail.com                  @BettyZanolli