imagotipo

“Puertas abiertas en educación: la respuesta mexicana ante Trump”

  • Rosamaría Villarello

  • Rosamaría Villerello Reza

Ante la incertidumbre, hay que tomar previsiones, como si fueran los peores escenarios.

Esa es la principal conclusión a la que llegó un grupo de especialistas, en relación con las medidas que urge tomar, frente a la posibilidad de que estudiantes de origen mexicano sean expulsados de Estados Unidos en los años inmediatos del ascenso a la Presidencia de Trump.

El conversatorio, organizado en un seminario convocado por el CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas), en la Casa de la Universidad de California en México, bajo el título señalado, se pusieron las alertas a lo que deben hacer los tres niveles de Gobierno, las legislaturas, los partidos políticos, el sector privado, las organizaciones de la sociedad civil, pero en particular, el sector educativo y las universidades públicas y privadas.

No ha habido hasta ahora ningún pronunciamiento público de apoyo a los estudiantes de todos los niveles, que cursan estudios allá, ya sea porque viven en ese país o porque fueron temporalmente en su calidad de mexicanos “dreamers”, como hoy se les llama a todos aquellos que buscan alcanzar sus sueños, entre los que están principalmente los jóvenes que aspiran a una mejor calidad de vida.

Aparte de las medidas migratorias y de apoyo consular, anunciadas por la Cancillería mexicana y que abarcan a todos los connacionales documentados o sin papeles, se consideran insuficientes, pues el énfasis se centró en los niños y jóvenes, que además de estar en riesgo de separarlos de sus familias, van perder sus estudios en los colegios y universidades americanas.

De ahí que se hizo un exhorto para que ante una situación extraordinaria, se tomen medidas extraordinarias, como comenzar a dar seguridad a los estudiantes eventualmente retornados (se habló de muchos miles), de que en las primarias, secundarias, en los niveles medio superior y superior, encontrarán una opción para continuar con su proceso académico en México. Por supuesto, se mencionaron las medidas administrativas en el marco de las revalidaciones.

Y es en el nivel universitario, en el que debe haber una mayor coordinación de las universidades públicas y privadas, estatales y autónomas, de tomar un liderazgo con las universidades norteamericanas -una buena parte de ellas o por lo menos dentro de las más representativas-, que han mostrado solidaridad con México y su independencia de las políticas anunciadas por el próximo Presidente de Estados Unidos.

La Academia (con mayúscula) casi siempre ha ido con pasos adelantados a lo previsible. A lo anterior, agrego, las universidades mexicanas tendrían que anunciar también las acciones que se pueden emprender para dar certeza a los jóvenes, en cuanto a las facilidades académicas a su retorno, ya que algunos con todo y que se encuentren con permiso de estudiantes, prefieran regresar a sus casas ante pronósticos poco alentadores.

Esta es una nueva oportunidad, de revisar planes y programas de estudios para, inclusive, estar a la altura de las transformaciones que ya han tocado el conocimiento en todo el mundo.