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Punto de vista

  • Jesús Michel

Adiós al sueño…

De un plumazo, se borró la expectativa de aquellos trabajadores que soñaron con tener un auto, aunque fuera viejito. Por órdenes del secretario del Medio Ambiente no podrán circular en el Valle de México aquellos vehículos que contaminen. Es, desde la óptica de los responsables de “cuidar la salud”, el mecanismo para evitar las contingencias ambientales.

Porque los culpables de que la polución invada la Megalópolis son los vehículos que circulan, sobre todo, en la Ciudad de México. De las industrias, ni una palabra. De los combustibles, la defensa: las gasolinas que importa Pemex cumplen con las normas internacionales.

La vigilancia sobre los verificentros será estricta, porque, ojo, así lo expresó el señor Pacchiano; es en donde los automovilistas han encontrado la forma de cambiar sus hologramas mediante actos de corrupción. El amenazante anuncio arribó con una fecha: primero de julio entrarán en vigor las medidas que sanearán el ambiente del Valle.

Y queda claro que el Valle de México será para ricos, para aquellos que pueden comprar autos nuevos o semi nuevos pero en excelentes condiciones. El sueño de tener un Vocho aunque sea destartalado o con las defensas colgando, desapareció. Ya no será posible circular sobre las bien pavimentadas calles de la Ciudad de México si no se hace con un poderoso automóvil que rebase los 500 mil pesos. O que sea eléctrico o híbrido, que para el caso es el mismo: cuestan todo.

¿No se atenta contra los preceptos constitucionales de que en el país todos somos iguales?… cuando menos en el papel.

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