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Punto de vista

  • Jesús Michel

De “drama y tragedia” calificó el secretario Nuño Mayer la decisión de la disidencia magisterial de no acudir el lunes a la reanudación del ciclo escolar. Sin embargo, más allá de una obra teatral, el funcionario lanzó la advertencia: maestro que no asista a las aulas será sancionado, y en su caso, despedido.

¿Amenaza, drama o tragedia? Si el secretario de Educación no cumple su advertencia-amenaza, se evidenciará que la dirigencia y militancia de la CNTE le tomó la medida al Gobierno federal. Desde hace cuatro días no se han realizado reuniones entre el subsecretario Luis Miranda y la Comisión Única Negociadora de la disidencia. No hay acuerdos, dicen los centistas. Todo indicaría que la radicalización se vivirá el lunes y en toda su dimensión si es que en realidad se suman los profesores de Michoacán, Guerrero y Chiapas.

Darle armas a Rubén Núñez y su séquito sería uno de los más graves errores de los negociadores gubernamentales. Ellos, los disidentes, sí disparan en contra de las instituciones. No solo las mandan al diablo. Escuchar las palabras del titular de la SEP, después de que se amilanó durante tres semanas, hacen suponer que hay visos de aplicar la LEY, así, con mayúsculas. De lo contrario, si todo queda en una declaración más, los envalentonados maestros cobrarán mayor fuerza.

Permitir que por razones políticas, económicas y de privilegio se deje a millones de niños sin educación, es avalar el crimen de lesa humanidad y la violación de sus derechos humanos.

¡Basta ya!, de lo contrario el drama y la tragedia será para don Aurelio.