imagotipo

Punto de vista

  • Jesús Michel

No es del PRI y tampoco del PAN. Es del PRD y se encuentra en el ojo del huracán que amenaza con llevarlo a juicio político, cuando todavía le faltan 28 meses de Gobierno. Y no, no se trata de “periodicazos” que, como dice Rosario Robles “sirven para matar moscar y limpiar vidrios” –ya lo vivió en carne propia y no sabemos que la señora secretaria haya salido vacunada después de su paso en la dirigencia del PTRD-, sino para evidenciar quiénes son buenos, malos y regulares servidores públicos.

La obsesión de ser candidato presidencial ha traicionado la otrora ecuanimidad que mostró en sus juventudes Graco Ramírez. Hoy, como mandatario de Morelos, enfrenta el repudio de sus gobernados. Las marchas, difundidas en los periódicos doña Rosario, no mataron moscas ni limpiaron vidrios, sino mostraron la indignación de quienes se sienten traicionados por quien les prometió vencer la inseguridad, atacar la corrupción, ganarle a la impunidad y regresarles a los morelenses la paz de la que siempre disfrutaron.

Fosas clandestinas, documentadas en los diarios de la OEM, doña Rosario, muestran el desdén con el que se conduce el gobernador porque, dijo en mayo, no saber de qué se trataba, no obstante que la Fiscalía General fue la que las abrió.

Ramírez está enfrentado con los sectores privado, eclesiástico, estudiantil, académico, agrario y político. En la PGR hay 17 denuncias de la ASF. Se queda solo.

Trata de sobrevivir acusando a todos. Pero todos, para su desgracia, son los morelenses. ¿Podrá con todos? Y que quede claro: nadie lo quiere matar a periodicazos o mandarlo a limpiar vidrios.