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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

Cambios innecesarios…

Son rumores, solamente rumores. No habrá cambios en el gabinete, no con motivo del IV Informe de Gobierno. Así lo declara el presidente Peña Nieto. Y afirma que los relevos se darán en los momentos precisos. “Cuando sean necesarios”.

¿Y cuándo es necesario? Solamente el Jefe del Ejecutivo lo sabe. Porque el imaginario colectivo reclama, exige, demanda, la salida de más de uno de los integrantes de su gabinete legal –y también del ampliado-, porque observa los resultados: la CNTE se aferra a su postura y Osorio Chong calla; Aurelio Nuño baja el tono de voz y repite lo que dijo el Presidente: diálogo si regresan a clases (antes decía; no hay diálogo, hasta que Gobernación abrió otra vez las puertas); Pacchiano despertó el miedo por la polución y máximo logro es que los autos no pasen la verificación aunque sean nuevos; Ildefonso Guajardo habla de la entrada de capitales pero no revela la fuga de los mismos; Luis Videgaray dice que la economía va sobre rieles –no aclara si torcidos y con amenaza de descarrilamiento- y no pasa nada, mientras las calificadoras globales opinan lo contrario; José Antonio Meade reconoce que se abate la pobreza, pero aumenta la desigualdad (¿what?) y Rosario Robles se integra al equipo mosquitero.

¿Cuándo es necesario el cambio? Seguramente en los momentos precisos, exactos. ¿Y cuándo son? Quizá cuando el sexenio haya terminado y el Gobierno del presidente Peña Nieto observe que no todos sus colaboradores sirvieron como debieron.

Por lo pronto, quienes en sus adentros sospechaban de su posible partida, suspiran y se preparan a dormir tranquilos.