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Punto de Vista

  • Jesús Michel

  • Jesús Michel Narváez
  • PT, bisagra cara…

Pasadas las elecciones de junio del año 2015, el Partido del Trabajo (PT) perdió su registro. No alcanzó el tres por ciento de la votación. Diversas maniobras iniciadas por Alberto Anaya y que culminaron con la repetición de la elección para diputado federal por el I Distrito de Aguascalientes, le dieron los tres mil 500 votos que le faltaban. Y, como Lázaro, revivió y está viviendo de las prerrogativas oficiales, aunque no cuenta con grupo parlamentario en San Lázaro. Ahora comienza a “mostrar su importancia”. De un lado, Miguel Ángel Mancera declara: nada con Morena… hay posibilidad de construir una izquierda fuerte con el PRD, MC y PT. Y el partido de Anaya, porque es de él desde hace 26 años, coquetea con dos posibilidades: con el partido de Andrés Manuel y con el de Alejandra Barrales. Sabe que si decide no aliarse en el 2017 no llegará al 2018. ¿Qué podría aportarle a cualquiera de los dos en Nayarit, Coahuila y el Estado de México? Que se sepa, su fuerza no está en dos de ellos y la poca que representa en Coahuila se diluirá con las reformas electorales en vigor.

Sin embargo, tres por ciento de las votaciones pueden hacer la diferencia. Si bien ninguno de los partidos opositores –porque en los tres Estados que renovarán gobiernos son del PRI sus mandatarios- cuenta con candidatos fuertes, por lo menos que se conozcan nacionalmente, tendrían aspirantes que competirían no por ser mejores sino por lo malo que podrían resultar los del tricolor. Y al final del día, tres puntos contarían. Anaya hace cuentas y sabe que podría ser el partido bisagra y se prepara a vender caro su amor electoral.