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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

 

Si: ¡tarjeta roja!..

 

Difícil, muy difícil debió haber sido para el árbitro Enrique Peña Nieto aplicar la tarjeta roja a su amigo, muy amigo, Luis Videgaray y expulsarlo del partido que juegan 17 secretarios de Estado. Entiendo al Presidente y le aplaudo el carácter al decir en público: “Soy el primero en asumir plenamente mi responsabilidad. Soy quien asume las decisiones plenamente y consciente del porqué y para qué las he tomado y seguiré actuando de esa manera, pensando en algo, en México y en todos los mexicanos”.

Sin embargo, creo que en la política hay segundos que deben tomar la responsabilidad de los errores. No eludir que son “soldados del Presidente”. Videgaray se va de manera sorpresiva. Horas antes de presentar el Paquete Económico del 2017. Llega un conocedor del tema: José Antonio Meade. Ya fue titular de Hacienda. Recibe la instrucción prioritaria: presentar un Presupuesto en el que sea el Gobierno el que se apriete el cinturón y que sea superavitario. No más deuda pública. Freno al gasto innecesario (¿) y transparencia en el manejo de los recursos.

El lunes le dije en este mismo espacio que el comunicado de Hacienda en el que revelaba que el único responsable de la visita de Trump a México era el “Señor Presidente” mostraba que la actitud del doctor Videgaray era, sencillamente, desleal. Al final del día no sé si la presunta intervención para que el republicano llegara al país fue la gota que derramó el vaso. No hubo explicación para presentar su renuncia ni la razón por la que Peña Nieto la aceptó.

Sea cual fuere la razón para irse, la ¡tarjeta roja! le fue aplicada. Está en la banca.