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Punto de Vista

  • Jesús Michel

  • Jesús Michel Narváez
  • A rendir cuentas…

Fue sorpresa, sí. No que haya ganado, sino que el PRI no lo hubiera postulado. Con el paso de los meses, se ha sabido que el exgobernador Roberto Borge influyó de manera abierta para que Carlos Joaquín González no fuera su sustituto. Y en el CEN y en Los Pinos le hicieron caso y dejaron fuera al que trabajara en la Secretaría de Turismo al lado de la ahora canciller, Claudia Ruiz Massieu y con Enrique de la Madrid Cordero.

Juró como el octavo gobernador de Quintana Roo y se convirtió en el primero de un partido de oposición en obtener el triunfo. No deja de ser un priísta. Toda su vida política militó en el tricolor. Y tenía, como lo hizo, con qué ganar. Borge le temía. Hoy debe estar temblando.

Supongo que el nuevo mandatario no se guía por el hígado. De ahí que sus acciones se apegarán a derecho y con eso será suficiente para revisar el manejo financiero de su antecesor, saber qué hizo ilegalmente y aplicar la ley. No es cacería de brujas. No es acción de venganza. Carlos Joaquín tiene en sus manos la oportunidad de hacer valer la ley y de que termine, cuando menos en Quintana Roo, la impunidad. Para nadie es desconocido que en la entidad, la libertad de expresión no existió durante seis años y que la opacidad en la rendición de cuentas fue total. Pero como en todos los “imperios” –y más si se construyen con barro- hay un cenit. Y de ahí comienza a oscurecer, hasta llegar al nadir. Borge destruyó lo que otros edificaron. Tendrá que rendir cuentas y es posible que los números no cuadren.

¿Qué seguirá entonces? ¡La aplicación de la ley!