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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

Don gastalón…

 

¿Por qué me sorprendo? Se presume que ya debería estar acostumbrado. Mas no es así. Saber por voz de Carlos Alberto Acosta, director general de VIP-SAESA, empresa dedicada a la renta de aeronaves, que el exgobernador Roberto Borge Angulo gastó mil millones de pesos en arrendamiento de dos aviones y un helicóptero, los tres para su uso personal, sí me sorprende.

El arrendador es amigo personal –o era- del desaparecido quintanarroense. Se entiende que Quintana Roo sea un Estado al que llegan carretadas, literalmente, de dólares. Y no se comprende que aun así tenga una deuda pública documentada ante la SHCP por 22,071 millones de pesos al primer semestre del año.

Entidad de grandes contrastes. Mientras la zona hotelera de Cancún es considerada como una de las mejores del mundo y por consecuencia cara, los habitantes de Benito Juárez –así se llama el municipio- no tienen suficiente agua potable, vialidades pavimentadas, escuelas, alumbrado, servicios en general.

Quizá mil millones de pesos en inversión de infraestructura, podrían haber mejorado las condiciones de vida de los 628 mil habitantes de esa alcaldía. Pero no. Don Roberto, el gastalón, prefirió tener tres naves a su servicio personal y disponer del presupuesto público de mil millones de pesos que, se escribe con facilidad, pero contar peso sobre peso debe llevar un buen tiempo.

Frente a la realidad, no hay para dónde hacerse y se entiende perfectamente bien por qué ganó la oposición en las pasadas elecciones y gobierna ya.