imagotipo

Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

 

Ah, P´a hijitos…

 

Hay quienes sostienen que los hijos de criminales, lo son también. En sus genes, explican los médicos, traen la marca. Vaya, se aplica con precisión el refrán: hijo de tigre, pintito. No hay la menor duda de que los hijos de El Chapo son los chapitos. El artero ataque en contra de 17 elementos del Ejército que custodiaban una ambulancia en la que se trasladaba a un presunto delincuente herido en un enfrentamiento, merece la condena unánime.

Seis elementos muertos y 8 heridos de gravedad, no es poca cosa ni asunto menor. Cierto, hay una guerra por dominar la plaza, en este caso Sinaloa, por los hijos de los Beltrán Leyva y de Guzmán Loera y las fuerzas armadas están presentes en la zona para frenar la siembra, cultivo y trasiego de drogas, principalmente marihuana y heroína. Hacen funciones que, en realidad, deberían realizar policías federales, estatales y municipales. Por desgracia las corporaciones han sido infiltradas y muchas de ellas están controladas por los criminales.

¿Quién es el sujeto que responde al nombre de Óscar Ortiz Vega? En Wikipedia no hay datos. En la PGR no se encuentra entre los 122 objetivos peligrosos. Hay quienes dejan correr la versión de que es primo y hasta hermano de El Chapo y por eso el ataque para rescatarlo y chapitos lograron su objetivo: se lo llevaron y dejaron el pavimento bañado de sangre.

Las investigaciones están iniciadas. Podrán aprehender a los responsables. A los asesinos, porque no son otra cosa, pero esa acción no devolverá la vida de los 6 militares caídos. Y no escucho a nadie defenderlos. Ah, no fueran los criminales los abatidos.