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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

 

Graco, el cumplidor…

 

Alguien debe estar mal y seguramente somos la mayoría. Todos leemos y sabemos cómo actúan o actuaron gobernadores como Javier Duarte, Roberto Borge, César Duarte y Graco Ramírez. De los primeros se debe decir que parecen no tener salvación política ni judicial. Dos de ellos aún están en funciones. El otro, de acuerdo a las informaciones, puso pies en polvorosa.

Dejando de lado a los tricolores, de quienes se ha escrito todo lo posible y hasta lo inventado, hay que reflexionar en Graco, sí, el cumplidor según sus palabras y el gobernante con visión que va a culminar la obra: destrozar el Estado de Morelos. Sorprende la ligereza, astucia o manipulación con la que se conduce. Decir que ha cumplido lo que a la sociedad le prometió en su campaña no deja de ser ¡otra gran mentira! y de paso anunciar que vienen tiempos de consolidar lo avanzado (¿) es una más.

¿Qué se puede consolidar? No hay seguridad, existe desempleo, tiene problemas con la Universidad, el obispo Castro no lo quiere y le echa a andar a los que defienden la familia tradicional; los 34 alcaldes reclaman recursos no entregados. Y sígale, usted. A lo mejor se refería a consolidar el patrimonio de sus hijos, que de suyo está sólido.

Los virreyes, perdón los gobernadores, suponen que engañan a los ciudadanos. Están convencidos de que a quienes gobiernan no son dignos de siquiera tocarlos. Viven en un universo paralelo y aunque se les demuestren sus equivocaciones, sencillamente no las aceptan y en cuanto tienen oportunidad se proclaman los mejores del orbe. Graco también requiere el diván.