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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

 

Sudan los líderes…

 

Inesperada propuesta de reforma a los artículos 107 y 123 constitucionales. El primero responde a una exigencia de los factores de la producción: que las Juntas de Conciliación y Arbitraje no sean más un tentáculo del Poder Ejecutivo y pasen al control del Judicial. El segundo, cogió como al Tigre de Santa Julia, a los líderes obreros. Y más sorprendidos quedaron al saber que el añadido de última hora a la reforma fue a petición de los patrones. Conocidos los promotores, el Congreso del Trabajo se declaró en sesión permanente.

¿Qué fue lo que irritó a los líderes? El texto que señala que para emplazar a huelga al patrón, el dirigente sindical deberá demostrar que cuenta con la mayoría de los trabajadores. Si no lo hace, el emplazamiento no pasa.

Sin entrar en detalles legales, todo indicaría que de aprobarse esta reforma constitucional, los más de los líderes quedarán sin poder alguno. Son dirigentes sempiternos que no dejan el cargo salvo por una razón: la muerte. La habilidad de los secretarios generales incluso de los que cambiaron la nominación y se erigieron como presidentes, es tanta que heredan las posiciones a sus hijos, compadres, amigos o a quienes fueron “leales al jefe”.

Si la propuesta aprobada en comisiones del Senado de la República y que fue calificada de “fechoría” por el vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara alta, transita este día en el pleno de los congresistas, el final de quienes dicen representar a los trabajadores, está más cercano de lo que imaginan.

Extraño: la reforma fue aprobada por senadores del PAN y del PRI. ¿Se acabó el sector obrero
tricolor?