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Punto de Vista

  • Jesús Michel

  • Jesús Michel Narváez
  • ¿Arrepentimiento cardenalicio?…

 

Acostumbrado a estar bajo los reflectores, Norberto Rivera Carrera, oró por los miembros del Ejército que han caído en el cumplimiento del deber. Es la primera ocasión en lo que hace. Y qué bien. Más allá de religiosidades, rezar nunca será malo. Si no hace bien, tampoco hace mal.

Lo importante de este mensaje es que el hombre que ha estado en constante enfrentamiento con el Gobierno federal y con otros estatales que han abierto la posibilidad de matrimonios entre parejas del mismo sexo, que se ha opuesto abiertamente al aborto, que no quiere educación sexual en los libros de texto y que arremete contra los candidatos del PRI, cambió de discurso dominical en lo que pareciera la búsqueda de “la reconciliación”.

Ignoro si Rivera Carrera ya se reunió con el nuevo nuncio Franco Coppola, quien llegó el pasado 28 de septiembre, y si ya le fueron transmitidas las instrucciones papales. Si el cambio de actitud es de motu propio, habrá de admitirse que reconoce sus desaciertos al involucrarse en temas políticos, que le están vedados. Si es por las órdenes superiores, mal, muy mal.

Está por terminar su ejercicio pastoral. Cumple 75 años y el derecho canónico establece su retiro. ¿Se quiere ir con la conciencia tranquila? Es difícil entender a los clérigos. Se presume que representan al Papa y éste a Dios y por tanto su labor debe ser pastoral y no política. Sin embargo,  Rivera ha encabezado la “rebelión” contra las leyes y ha sido crítico más allá de los límites legales. Pero como nadie lo sanciona, pues se despacha con la cuchara grande.

¿Hay arrepentimiento, Cardenal?