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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

 

Aprehensión, del juez…

 

Sorprende el desconocimiento de tirios y troyanos. Decir que la PGR liberó la orden de aprehensión en contra de Javier Duarte es una pifia monumental. Si no me han cambiado las atribuciones de la PGR y las del Poder Judicial de la Federación, quien obsequia la orden para que alguien sea detenido, es un juez, federal en este caso. La división de poderes es clara y lo establece el artículo 49 de la Constitución: El Supremo Poder de la Federación se divide, para su ejercicio, en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. La PGR forma parte, todavía, del Ejecutivo federal y reproduciendo el segundo párrafo del 49, “No podrán reunirse dos o más de estos Poderes en una sola persona o corporación”… habría de entenderse que la Procuraduría no tardó en librar la orden de aprehensión, aunque sí se pudo dar el caso de que tardó en obtenerla de un juez federal.

Muchas voces surgieron para denunciar la muy probable huida, que no fuga porque nadie ha confirmado oficialmente la orden de detención, del gobernador con licencia. Hablar de que el Congreso local está listo para procesar el desafuero, es otra equivocación. A Duarte no se le aplicó el juicio político y una diputación local no puede actuar sin antes pasar la aduana del Congreso federal.

Sabemos todos que Javier Duarte cayó de la gracia divina y que su futuro es más claro que el agua santificada, pero en tanto sea gobernador aunque con licencia mantiene el fuero. ¿Lo aprehenderán violando una garantía constitucional? Salvo que alguien quiera viciar el debido proceso y que fracase la intención de hacerlo rendir cuentas.