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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

 

Filtraciones peligrosas…

 

Vicente Antonio Bermúdez Zacarías, magistrado federal, fue asesinado arteramente. El video de las cámaras de seguridad ubicadas en Metepec, Estado de México, reveló el hecho que a todos nos dejó atónitos. La frialdad del sicario, la confianza del jurista, la ausencia de policía. Todo se conjuntó para que una valiosa vida, como todas por supuesto, se perdiera.

Gracias al video, para los expertos cibernéticos será menos difícil la tarea de identificar al criminal. Y eso, en cualquier carpeta de investigación, cuenta y mucho. Sin embargo, el Consejo de la Judicatura presentó una denuncia de hechos “contra quien resulte responsable” por la filtración, y a la Contraloría del Gobierno del Estado de México le solicitó investigar al personal que pudo haberlo dado a conocer a los medios de comunicación nacionales.

¿A qué se debe la irritación? El argumento jurídico: se puede afectar la validez de la evidencia. Podría interpretarse que se “contaminaría”. La verdad, el video no fue editado, están las dos tomas de las cámaras de vigilancia y según se advierte por expertos, corresponde a la acción cometida.

Sí, se trata de una filtración. Pero ¿a qué se teme en el Consejo de la Judicatura por la difusión? Parecería, solamente parecería, que algo se pretende ocultar. Ahora ya no será posible manipular la grabación. Millones de personas la vimos. No queda clara la razón para recoger los videos en las entidades desde se transmitió.

El hecho trágico ocurrió. Se videograbó y seguramente los expertos de la PGR podrán identificar al sicario. ¿Acaso se teme una fuga duartiana o padriana?