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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

 

Sin orden papal…

 

Quienes apostaban por la intromisión del papa Francisco en la propuesta de matrimonios igualitarios –que ha generado encontronazos entre la familia tradicional y la comunidad lésbico-gay- y que su nuevo nuncio, Franco Coppola traería órdenes precisas de fijar la postura de la Iglesia católica en el tema, perdieron.

El representante del Papa presentó sus cartas credenciales, junto con otros 19 diplomáticos, al presidente Peña Nieto, en la clásica ceremonia en Palacio Nacional. La foto y la charla en privado. Sin embargo, los reporteros estuvieron a la caza y lograron su objetivo: la primera declaración oficial, ya como nuncio reconocido. Y en ella fue claro: no traigo ninguna instrucción en torno a la postura que debe asumir el clero mexicano en el debate de los matrimonios igualitarios.

Un sesgo de 180 grados. Porque revela que el cardenal Norberto Rivera Carrera y otros clérigos de la alta jerarquía, caminaban por la libre y sin red de protección. Con sus cuestionamientos a la iniciativa presidencial que busca armonizar la decisión de la Suprema Corte con el artículo cuarto constitucional y que se encuentra bajo el gélido frío del Congreso de la Unión, se generó un frontal choque entre los defensores de la familia tradicional y las minorías que han recibido el reconocimiento de las autoridades, aunque en 18 Estados del país los legisladores locales se niegan a modificar sus cartas magnas.

Coppola, en una actitud reserva, planteó: no me toca ser mediador pero tampoco espectador. ¿Alguien perdió el sueño?