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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

 

Con 32 llantas…

 

Tienen entre 380 y 500 caballos de fuerza. Sus cajas de velocidades cuentan hasta con 18 cambios. La velocidad que pueden alcanzar rebasa los 160 kilómetros. Y de bajada y vacíos, le pegan a los 200 kilómetros por hora. Son los monstruos de las carreteras: los tráileres de doble remolque, cuya carga neta alcanza las 78 toneladas, cuando lo permitido es 72. Súmele al abuso de potencia, de velocidad, de peso, conductores inexpertos o bien que trabajan por entrega y sus ingresos dependen de llegar a tiempo y descargar o no cobran. Es un coctel explosivo, literalmente.

En los últimos dos años, se multiplicaron los accidentes provocados por dos elementos: desprendimiento del segundo remolque o falla en frenos. Son cientos de muertos anualmente por choques e invasión de carriles –aunque sean autopistas tipo A- y, sin embargo, cada día circulan más de estos autotransportes de carga. Aunque las protestas aumentaron en este año, en la Secretaría de Comunicaciones estudian, así, estudian, la posibilidad de reducir la carga y de sancionar a quienes no acaten las nuevas medidas, que todavía no se sabe cuándo entrarían en vigor.

Por ello, senadores y diputados de todos los partidos examinan el cambio al artículo 50 de la Ley de camiones, Puentes y Autotransportes Federales, cuyo tercer párrafo dice: “Tratándose de objetos voluminosos o de gran peso, se requiere de permiso especial que otorgue la Secretaría, en los términos de esta Ley y los reglamentos respectivos”.

¿Actuarán los legisladores para proteger la vida de automovilistas o ganarán otra vez los flotilleros?