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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

¿Inteligencia policial?…

Hacía 48 días que la PGR pidió a la ficha roja a la Interpol y ésta la concedió para buscar en 198 países al ya entonces prófugo de la justicia, Guillermo Padrés Elías. Se anunció una verdadera cacería dar con el paradero del exgobernador de Sonora, a quien se le atribuían dos delitos: lavado de dinero y desvío de fondos federales.

Policía Federal (PF), Agencia de Investigación Criminal (AIC) y la cooperación de las policías estatales, lo buscaban bajo las piedras. No lo hallaron. Padrés acudió a defender su inocencia en una entrevista radiofónica y después fue a mostrar sus pruebas al Juzgado y cuando salía, un agente de la AIC le informó que estaba detenido. Sorprendido, el sonorense grito: muéstreme la orden… y se la enseñaron.

No era por los delitos que le imputaban con anterioridad. Esos, aparentemente, los desacreditó. Los nuevos lo dejaron impávido. Minutos después, aprehendían a su hijo. Ello, en opinión de Diego Fernández de Cevallos, pone en riesgo la aplicación de la justicia porque con el sistema penal en vigor, todo imputado tiene derecho a saber de qué se le acusa y la autoridad está obligada a mostrar el expediente. La presunción de inocencia, se violenta, afirma.

Las versiones están encontradas. Unas dicen que llevaba el amparo en la bolsa, otras que el mismo no lo protegía de la nueva orden de aprehensión. Ese argumento de “secrecía” por ser una averiguación en proceso, parece estar por encima del Nuevo Sistema Penal. ¿Tendrá razón Padrés en declararse perseguido político?

En seis días lo sabremos. Por lo pronto, cayó el primero de los políticos prófugos.