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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

Deportaciones, las de Obama

Son cifras oficiales: el mayor número de mexicanos deportados, además de centroamericanos, la tiene el saliente presidente de Estados Unidos: poco más de dos millones en su ejercicio público. Habrá quienes digan que la suma del todo se completó en ocho años. Y otros dirán: con Trump serán tres millones en cuatro años.

¿Y? a final de cuentas cada país es soberano en cuanto al tratamiento de aquellas personas que ingresan ilegalmente a su territorio. ¿Acaso no hemos hecho lo mismo: trabajar en favor de las deportaciones de Estados Unidos? Sí, es verdad: para México será un verdadero problema tener a 3 millones o más de mexicanos en suelo patrio. Si con la salida de ellos no se puede completar el número de empleos que se requiere, difícilmente se crearán los que tendrán urgencia.

Durante la semana postelectoral, se ha dejado de lado la parte de importante de los connacionales en Estados Unidos: las remesas. Sí, esas que se presumen como la “segunda fuente de divisas” cuando deberían ser una vergüenza. Sí, 25 mil millones de dólares es mucho dinero –y más con la paridad actual- pero ellos demuestran que el país, el Gobierno, no de ahora sino décadas atrás, han sido incapaces de generar las condiciones para impedir la partida de mexicanos, si bien en algunos estados como Zacatecas, Guanajuato, Michoacán y Jalisco por nombrar a los emblemáticos en el tema, tienen la “cultura de la migración”, no por ello se debe aplaudir que se vayan.

Cuál es la preocupación política y social: ¿qué los regresen o que dejen de enviar remesas?