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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

Solo distractor…

¿De verdad alguien se tragó la pantomima montada por un supuesto primo de la esposa de Javier Duarte? Por supuesto que el gobernador con licencia ha mostrado cualidades para la magia: presuntamente desapareció miles de millones de pesos y como buen Fu Manchú es capaz de cambiar de rostro sin necesidad de la cirugía plástica. Hay quienes afirman que el prófugo de la justicia tiene el don de la ubicuidad y por ello lo miran en África –nadie dice en qué país sino solamente el Continente- o paseando por la Plaza del Sol en Madrid o en Antigua, allá en Guatemala. Aquí se llama Javier y allá podría estar utilizando el nombre de Alex Huerta del Valle.

A Mario Medina Garzón lo detuvieron, según fuentes de la Policía Federal, el pasado día 11 en Tapachula, no antenoche como se dio a conocer. Justamente cuando el sacerdote Solalinde reveló que Duarte estaría en algún lugar de Chiapas. La cacería se enfocó al selvático Estado y, de acuerdo con informaciones divulgadas, se detuvo a dos personas en lugares diferentes y en donde se sospechaba estaría escondido.

¿Cómo explicar la liberación del presunto primo que llevaba los pasaportes legítimos pero con datos y fotos falsas? Hasta ahora nadie ha explicado la razón jurídica para dejar en libertad al posible hilo conductor hacia el desaparecido.

Por la forma en que se relatan los hechos el personaje fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Tapachula. Se le encontraron 7 mil dólares y los dos pasaportes. ¿De qué sirven 140 mil pesos estando en fuga?

Se trata, créame, de un distractor.