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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

99 años y camina…

Hoy se festeja el 106 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana. Millones de mexicanos no conocen lo que hizo: el cambio. Se acabaron las dictaduras y los ciudadanos comenzaron a existir. Del movimiento armado surgió la reforma a la Constitución de 1857 y nació la de 1917, una de las avanzadas en su tiempo. Fue la primera Revolución del Siglo XX, aunque no la última.

Con sus 106 años a cuestas, la Revolución sigue viva. Hay quienes quisieran enterrarla porque ya está artrítica, con angina de pecho, metástasis y hasta conectada al pulmón artificial. Todo ello es verdad. Sin embargo, lo que está sano y en plenitud de facultades es su esencia. La misma que nos genera unidad y reclamo; lo mismo crecimiento que marginación. Un movimiento inacabado en sus consecuencias, opinan algunos de sus estudiosos que olvidan el origen de la rebelión y omiten que con las primeras elecciones libres después de 33 años de dictadura, se cumplió el cometido. Porque ese fue el motivo del llamado de Madero.

Qué vivimos en una sociedad desigual, nadie lo discute. Mas no es producto del levantamiento armado. Es de la forma de gobernar y por la miopía de no mirar hacia todo el vasto territorio nacional. Ignorar que hay dos México: el del norte y el del sur, es imposible. ¿Qué marginó al sureste del país?… ¡que nunca llegó la revolución!

El próximo año se cumple el centenario de la Constitución. Y será razón suficiente para entender que sin la Revolución jamás habría abierto los ojos.

Es una pena que Fox cancelara el desfile del 20 de noviembre. Aún así, hay que celebrar.