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Punto de vista

  • Jesús Michel

¿No que no?

Cuando lo trasladaron el 8 de mayo, se supo: queda a solamente 40 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. El Sol de México dio cuenta del hecho con la oportuna información de nuestro diario hermano El Mexicano y apuntaba que El Chapo cruzaría legalmente la línea divisoria. Hoy sabemos que la Secretaría de Relaciones Exteriores ha concedido la extradición del jefe del Cártel de Sinaloa y que si se allana, podría tardar tres días en ser entregado a las autoridades de EU.

Sus abogados salieron de inmediato a anunciar que interpondrían los amparos necesarios para impedir que su cliente habite en una cárcel de alta seguridad, aquella sí, ya sea en California o en Texas. A final de cuentas, diríamos ¿no que no?

Podrá tardar meses en irse. La ruta jurídica implica el amparo que concede a la Secretaría de Relaciones Exteriores 30 días para impugnarlo y otros 20 para el fallo judicial. A lo mejor sesenta días. De esa forma, se cumple con el debido proceso, porque de lo contrario, es posible que nos lo regresen.

Desde el momento en que fue trasladado del Altiplano al Cefereso Nueve en Juárez, corrieron las versiones de que había ordenado a sus defensores encontrar con quién negociar en Estados Unidos. La especie nunca fue confirmada, pero tampoco desmentida. Hoy se puede afirmar que el llamado “criminal más buscado del mundo” tiene contados los días en territorio nacional.

Ahora viene lo peor: la pelea entre los dos Gobiernos por la fortuna de quien envenenó a millones de personas. ¿Quién se quedará con la mayor parte? Calma y nos amanecemos.

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