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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús michel Narváez

Oaxaca y Veracruz ¡Ufff!

Constitucionalmente aún son gobernadores en Oaxaca y Veracruz. Sin embargo, el mundo se les vino encima. Sí, a Javier Duarte de Ochoa lo persigue hasta su sombre. Y a Gabino Cué Monteagudo no lo dejan que vaya al baño sin guarura de compañía. Y es que ambos personajes de la política culminan formalmente sus mandatos el último día de este onceavo mes del año y las cuentas que rinden no son alegres, sino pruebas de presuntos desfalcos, desvíos y sustracciones.

La historia de Duarte es sumamente conocida: se llevó hasta el perico, según la Auditoría Superior de la Federación. Y si bien a Cué se le habían hecho ciertos señalamientos a través de filtraciones periodísticas, ahora el tema escaló al grado de haberse creado una red de vigilancia que encabeza el senador Benjamín Robles Montoya. “No le daremos oportunidad para que se fugue”, ha dicho el congresista del PRD. Y de los exgobernadores, tres están a salto de mata: Roberto Borge Angulo, Tomás Yarrington y Eugenio Flores. Otro que trae el amparo en el bolsillo de Jorge Herrera Caldera, de Durango y siguiéndole los pasos, César Duarte Jáquez.

Si como todo apunta las acusaciones resultan ciertas, hay necesidad de revisar no solamente las actuaciones de los imputados, sino de todos los que se dicen servidores públicos, lo mismo federales que estatales y municipales.

Es una bola de nieve que se agiganta al término de cada gobernador. El nuevo de Aguascalientes ya anunció que revisará con lupa el manejo de las finanzas que hizo su antecesor, quien está por acabar su gestión. Oaxaca y Veracruz se llevan las palmas. ¡Uff!