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Punto de vista

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Jesús Michel  Narváez

Infonavit: ¿otra visión?

Cambiar el paradigma, en cualquier ámbito, no es fácil. Más cuando se abren espacios no imaginados. El Infonavit, creado en el Gobierno de Luis Echeverría como el instrumento que permitiría dotar de vivienda a los trabajadores con menos recursos, gracias a la aportación patronal del 5 por ciento del salario del empleado, modifica su esquema y ahora se convierte, por lo menos así se entiende, en una hipotecaria con tasas de interés diferenciadas.

David Penchyna, nuevo director del organismo tripartita, afirma que ahora la clase media puede acceder a un crédito de hasta 1.5 millones de pesos y el interés que pagará dependerá del ingreso que tenga. Si un trabajador gana hasta cinco salarios mínimos, recibirá el respaldo del Instituto porque tendrá tasas fijas y menores a un dígito.

Quizá la intención sea sana. Sin embargo, la aprobación de parte del Consejo del Infonavit, reviste tintes discriminatorios. El hecho de ganar más implica que el derechohabiente aporta más y por tanto tendría derecho a adquirir una vivienda de mayores dimensiones y en mejores colonias que quienes ganan menos. No trato ni con mucho de desconocer que se trata de una medida que podrá beneficiar a miles de empleados en la formalidad. No obstante las bondades que se ofertan, las tasas que se fijarán conforme el monto del crédito, estarán por encima de las que cobra la banca privada y con otro punto en contra: no serán fijas.

Presumiblemente el Infonavit no es un ente lucrativo sino la institución que hará justicia y proporcionará una vivienda digna a millones de derechohabientes. ¿Se perdió el espíritu original?

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