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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

Sobrado optimismo…

Entiendo el contagio de optimismo que expresa el dirigente, que no líder, del PRI, Enrique Ochoa Reza. Sobrado, diría cuando escuchó y leo que su partido ganará las elecciones del 2017: las tres gubernaturas de los estados de México, Coahuila y Nayarit; los congresos locales, los ayuntamientos de la mayoría de los municipios de las mismas y también los de Veracruz. Por si fuera poco, pregona que en el 2018 el PRI triunfará en la presidencial y en las 8 gubernaturas en juego., además de obtener las mayorías en el Congreso de la Unión.

No sé cómo la va a hacer el tricolor para convertirse en transformer y presentarse como la aplanadora que desapareció hace dos décadas. Porque desestimar la opinión de los ciudadanos que muestran su desconfianza hacia las acciones del Gobierno federal y condenan la corrupción de exgobernadores exhibidos por sus abusos y desvíos de fondos, es desde ahora un error mayúsculo.

El triunfalismo no funciona en los tiempos actuales. Hoy la gente está informa y en el peor de los casos desinformada a través de las redes sociales que, guste o no, influyen en el pensamiento y el actuar de quienes emiten el sufragio.

Revisar el llamado voto duro de los partidos políticos, lleva suponer que ni es tan duro ni es tanto. Años atrás, cuando Carlos Salinas fue nominado candidato presidencial, el dirigente tricolor Jorge de la Vega Domínguez anunció: tenemos 20 millones de votos verdes. Al final de la contienda Salinas apenas arañó los 10 millones. Hablamos de hace 18 años, cuando todavía había millones de campesinos engañados.

El optimismo de Ochoa ¿contagiará a alguien?

 

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