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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

Noche Buena…

Como todos los años llegan la Noche Buena y la Navidad. Tiempo en el que cada cual entra en reflexión, a su manera claro está, y revisa lo bueno, lo malo y lo feo vivido en los 365 días anteriores. Generalmente la queja se impone al agradecimiento, aunque éste sea necesario exaltarlo. ¿A dónde iríamos sin los tiempos de reunión familiar?.. ¿sin el brindis con los compañeros de trabajo?.. ¿sin los abrazos aunque sean de Acatempan?

Esto en tratándose de adultos. Quizá lo mejor de la noche sea mirar los rostros de los niños. Verlos abrir los ojos y sorprenderse de lo que Santa les trajo. O registrar el enojo porque el habitante del Polo Norte se equivocó de juguete o la carta no le llegó. Son momentos que se tornan inolvidables. Entre los mayores, el intercambio de regalos no deja de ser sorpresa y las exclamaciones: “Te equivocaste de talla”… “uy, esta loción no me queda”… “prefiero el vino tinto”. Como fuere, comienzan las remembranzas de las “hazañas” del año. Se contabilizan las visitas al médico y cuántos días pasamos enfermos a pesar de las vacunas.

El arribo de la familia a la cena de “traje”… traje bacalao, traje chicharrón, traje romeritos, traje pastel… ¡traje la fiesta! Día de reuniones que tienen horario de inicio pero no de final. Tiempo de lágrimas derramadas y de carcajadas sonoras. Para muchos es el comienzo de las vacaciones y muchos otros ya las viven con el puente Guadalupe-Reyes.

Por supuesto que no todos son felices. Hay quienes a salto de mata, viven la amargura.

Festejo el nuestro. ¡Feliz Noche Buena y mejor Navidad a todos los lectores, amigos y hasta
enemigos!