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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

¿Harakiri electoral?…

Reacción en cadena: elevar los precios de las gasolinas, además de pulverizar el incremento a los salarios, que por primera ocasión superaron la inflación, empobrecerá más a los que menos tienen, los productores de alimentos bajarán sus rendimientos, los créditos bancarios subirán, la creación de empleos se frenará y el PRI se hace el harakiri electoral.

El anuncio de ayer no fue una “inocentada”. Fue tan real como la existencia de los siete mares. Las explicaciones ofrecidas por los responsables de Hacienda y de la Empresa Productiva del Estado, a nadie convencieron. Demasiado técnicas o cínicas. Insistir en que la Reforma Energética trae aparejadas mejoras para el bolsillo de las mayorías, es bordar en el vacío. Sostener que con la liberalización de los precios de las gasolinas, prevista hasta el 2018 y que se pondrá en marcha dentro de dos días, se generarán inversiones por 13 mil 600 millones de dólares, que no se explica para que servirán, parece otro error economicista.

Nadie discute que la batería de reformas estructurales tendrá efecto algún día, pero en el presente se convirtieron en un lastre para el Gobierno federal. La falta de comunicación adecuada, sensible, oportuna, generó más negativos de los esperados. Se sabe que el presidente Peña Nieto no actúa en base a popularidad sino a la eficiencia. Sin embargo, Pemex está quebrada, se deshace de sus activos –chatarra-, es la piedra en el zapata para las finanzas públicas y su falta de liquidez la deja en estado de indefensión frente a los tiburones petroleros mundiales.

¿Harakiri electoral? Supongo que sí.

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