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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

Sí se puede… aumentar más…

Alguien perdió la sensibilidad y simplemente dejó caer la guillotina sobre todos los usuarios y consumidores. Gasolinas y diésel. Siguió energía eléctrica y cierra (¿) la liberación en el precio del gas. ¿Quién dice que no se puede?

Ese alguien insensible a la economía de las mayorías, parecería no entender que el horno no está para bollos. Subir de golpe todo lo que utilizan millones de familias, bajo el argumento de canelar subsidios a fin de cumplir con los programas sociales, no es ni con mucho la posibilidad de recuperar confianza en el Gobierno y en sus acciones.

Es el quinto año de Gobierno, que se conocía como el “año de la fortaleza presidencial” y que ahora muestra el anverso de la medalla. Nadie puede aplaudir que “gracias a la Reforma Energética” todo vaya rumbo al cielo sin que exista un techo que detenga el ascenso.

Como control de daños, las autoridades han difundido la “recuperación del salario mínimo”, los cuadros comparativos en precios de gasolina con Cuba, Guatemala, Honduras, Belice y Brasil y los “beneficios” que traerán aparejados los incrementos y que se reflejarán en los apoyos contra la pobreza.

Las protestas, como le decía ayer, se multiplican aunque ellas no obligaran a los tomadores de decisiones a cambiar los criterios. En México, se sabe y bien, que la ley de la gravedad no opera. Aquí lo que sube jamás baja.

Frente a la sequía de recursos que admite la autoridad hacendaria, es necesario preguntar cuál es la razón para no reducir el gasto corriente cuyo peso en el presupuesto federal representa el 50 por ciento.

Es, claro, pregunta al aire.

 

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