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Punto de vista

  • Jesús Michel

La ilegalidad de Graco…

Podría argumentar lo que a su derecho convenga, pero el descubrimiento de la fosa común -ilegal, por supuesto- en la que la Fiscalía de Morelos arrojó poco más de un centenar de cuerpos que jamás fueron reclamados por sus familiares, es una mancha más en la piel del tigre Graco.

Hombre polémico y amante de los reflectores, el gobernador de Morelos ha osado destaparse como aspirante a la candidatura del PRD a la Presidencia de la República para el 2018, después de incumplir su compromiso de campaña de que en 18 meses abatiría la inseguridad y la violencia que han sentado sus reales en Cuernavaca, Jiutepec, Temixco, Emiliano Zapata, Xochitepec y Ocuilan.

Para recordar: en diciembre de 2009, cuando gobernaba Marco Antonio Adame, el segundo panista en fila después de Sergio Estrada Cajigal, la Marina se hizo cargo de la seguridad y encontró a Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”, en un lujoso condominio de la capital de Morelos. A partir de ese momento, la violencia comenzó a ceder. Sin embargo, en Jiutepec se asentaron los malosos. Ahí se han localizado a diversos jefes de plaza de los Guerreros Unidos, de los Viagra, del Cártel de Jalisco Nueva Generación, entre otros. Y todos fueron ubicados en el Gobierno de Graco Ramírez.

¿Cómo justificar una fosa común horada por la Fiscalía General del Estado y en la que arrojó más de un centenar de cuerpos no identificados? Ramírez no ha dicho esta boca es mía en este caso. Simplemente ha sido un observador. Como lo es en todo lo concerniente a la seguridad de sus gobernados.

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