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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

¡Grandes noticias!

Finalmente el reloj se detuvo, en un caso, y se detendrá hoy otra vez cuando las manecillas marquen las 11:30 de la mañana hora de Washington. En el primero, en una acción inesperada, el V Tribunal Colegiado en Materia Penal, decidió negar el amparo –uno de los casi 50 presentados por la defensa- a Joaquín Guzmán Loera (El Chapo) y enseguida lo entregó a la PGR y ésta ni tarda ni perezosa lo extraditó a Estados Unidos, en donde ya duerme en una prisión de alta seguridad, ésta sí, en Nueva York.

El otro tiene al mundo en vilo. La asunción de Donald Trump como el 45 Presidente de la Unión Americana y el 19 republicano en gobernarla, provoca expectación en cuando menos tres Continentes: lo mismo en China que en la Unión Europea y América Latina.

Es la hora cero. A partir de que juramente ante el presidente de la Corte Suprema, Trump tendrá el poder absoluto para cumplir sus amenazas o presentarse como un líder que respeta a la comunidad internacional. Conocido su septuagenario gabinete –la gerontocracia en todo su apogeo- la duda prevalece y la mayoría de jefes de Estado temen un cierre al libre comercio, lo que en Davos se considera un retroceso para el mundo en su conjunto con mayores afectaciones en los países emergentes y no desarrollados.

Trump quiere cumplir su promesa de campaña: hacer grande ¡otra vez! a Estados Unidos. Para ello, no le importa someter a las empresas, a los gobiernos. Se presenta como el moderno esclavista. ¿Qué pueden hacer los países para detener su egoísmo y prepotencia? Hay poco margen de maniobra.

Y para México el cielo se encapota y siente ya las primeras gotas del huracán.

 

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