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Punto de vista

  • Jesús Michel

Ser expresidente…

Manejar a exceso de velocidad es infracción. Y más si se choca contra una vivienda, cuando el vehículo conducido derrapa en la arenosa carretera. La primera versión: chocó el expresidente Felipe Calderón. Él iba manejando. La segunda: un auto empujó la camioneta y la sacó del camino. Calderón iba de pasajero. Nadie salió lesionado. Todos llevaban cinturón de seguridad.

Sin entrar en la polémica de si aquel tuvo la culpa o fue el otro, si el empleado de la aseguradora realiza el peritaje no tendrá duda: el conductor maniobró mal y por eso se estrelló contra la vivienda. ¿En qué baso mi observación?.. ¡en la foto que usted mirará en El Sol de México! El auto en cuestión, una Cherokee blanca muestra daños en la parte frontal y no se observa ningún rayón en alguna otra. Si la versión, la segunda, fuera verdad, habría huellas de cómo el otro auto se impactó y sacó del camino a la que, conducía o no, Felipe Calderón.

De acuerdo con la información difundida, el expresidente bajó del vehículo y se dirigió al mitin del candidato Joaquín, a quien acudió a apoyar en el cierre de su campaña en busca del Gobierno de Quintana Roo.

Es el poder de ser expresidente. Se pueden hacer cosas sin que el peso de la ley caiga. Si usted embiste a otro auto no podrá moverse del lugar. Si usted se estrella contra una vivienda, tampoco. Debe esperar a la autoridad. Pero tratándose de un expresidente, se le otorgan “las facilidades necesarias”. Quizá su escolta, esa que tienen todos los expresidentes, llegó al arreglo. ¿Quién dice que no pesa ser expresidente?

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