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Punto de Vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

Igual cantaleta…

Siempre que hay una elección estatal y, por supuesto federal, los partidos que son oposición –también entra el PRI en las entidades en donde no gobierna-, lanzan su cantaleta: el Gobierno está regalando despensas, láminas de cartón, cemento, cobijas, bolsas, medicamentos, becas, apoyos para comercios y mantienen los programas sociales como los de ayuda a los adultos mayores.

Exigen, sí exigen que se suspendan los apoyos de todo tipo. Resulta poco explicable, porque si algún adulto mayor tiene necesidad de adquirir un medicamento que paga con la pensión que recibe se quedará sin comprarlo; si alguien que recibe respaldo de Prospera para comer cuando menos una vez al día, se morirá de hambre si se lo suspenden; si un estudiante sobrevive con la beca y dicen: hasta que acaben las elecciones te la puedo dar, entonces estamos ante un complejo problema. ¿Los apoyos representan compra de votos?

Si eso fuera, el Gobierno federal de cualquier partido, ideología y carente de principios o con muchos, ganaría cada elección. Son miles de millones de pesos destinados a los llamados programas sociales que con todo y las críticas que se les puedan formular, han permitido reducir la pobreza extrema según los datos del Coneval.

Creo que es tiempo de entender para qué sirven los programas sociales. Más allá de tiempos electorales. Más alejado de intereses partidistas. Sirven, aunque no se admita, para que el Estado se vuelva protector y, si se me permite, impedir que la gente muera de hambre pero al mismo tiempo, que se rezague en el desarrollo.

De ahí que valdría la pena repensar si los apoyos compran votos o permiten la subsistencia.

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