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Punto de vista

  • Jesús Michel

Jesús Michel Narváez

Parole, parole…

Escuchar los planteamientos de los aspirantes con partido -los independientes nadie sabe en dónde andan- al Gobierno del Estado de México, me recordó a la cantante francesa Dalida y su éxito Parole, Parole, de la autoría Gianni Ferrio, Leo Chiosso y Giancarlo Del Re.

Es la repetición de un video que ya hemos visto en diferentes campañas electorales. Asumen ser los y las salvadoras de la entidad y con discursos llenos de acusaciones, de falta de respeto para los futuros electores, de promesas si no imposibles sí difíciles de cumplir, pretenden avanzar hacia el palacio de Gobierno, ubicado frente a la Plaza de los Mártires.

Pero no solo los candidatos en el vecino Estado repiten las viejas prácticas electoreras. Lo mismo hacen quienes quieren gobernar en Nayarit y Coahuila. Los opositores encuentran oro molido en las acciones de los actuales mandatarios a quienes de corruptos, ineficientes, promotores de la pobreza, protectores de criminales, no los bajan.

Quienes buscan “sacar a patadas” al PRI de los Estados de México y Coahuila, en donde jamás ha habido un gobernador de oposición, hurgan bajo las piedras para presentar sus “denuncias” ante la Fepade, por violar la legislación electoral.

Si los gobernadores mantienen en marcha los programas sociales y hacen entrega de los apoyos que marcan las leyes, corren el riesgo de ser acusados de “comprar votos”, aunque sea imposible comprobarlo.

Hay tres claros ejemplos: Veracruz, Tamaulipas y Durango, en donde la transición no había llegado y durante las pasadas elecciones y se entregaron los apoyos, perdieron los tricolores. Esto demuestra que los “votos no se compran” con apoyos dirigidos a los que menos tienen.

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