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Punto de vista

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Jesús Michel Narváez

Yarrington a EU…

Inexplicablemente Washington dio a conocer que México acordó que Tomás Yarrington pase por la aduana gringa antes de la nacional. Un comunicado en papel membretado con la bandera de las barras y las estrellas, informa que el exgobernador de Tamaulipas será juzgado bajo la justicia estadounidense y cuando cumpla su condena, que será larga, será enviado a nuestro país para que aquí pague lo que debe.

La detención en Florencia, del que presuntamente fortaleció a los zetas, permitió el trasiego de cocaína, heroína y drogas sintéticas a través de puertos en Veracruz –se presumiría que desde Tuxpan- había pasado a segundo término después de que Javier Duarte de Ochoa no pudiera escapar de un hotel de lujo en Guatemala y fuera trasladado al penal de Matamoros. Parecía haber desaparecido. No era y no fue así.

Confirmada la extradición de Italia a Estados Unidos, en donde no escapará, dicen, de la justicia que sabe qué hizo y cómo se alió con el crimen organizado, su figura se diluirá y solamente se sabrá de él cuando algún reportero se interese en el caso. Es lo mismo que pasa con El Chapo: a nadie le importa ya cuándo es trasladado de un Distrito a otro ni si está en buen estado o de plano ya desapareció del terrenal mundo.

Porque allá, cruzando el Río Bravo, encarcelan a los criminales en penales de alta seguridad y no se permiten las visitas de chapo diputadas o actrices metidas a productoras y guionistas. Allá no es posible construir un túnel vertical.

Yarrington se encontrará en un futuro cercano con su sucesor, Eugenio Hernández Flores, a quien le han girado otra orden de aprehensión en tierras del Tío Sam. Tendrán tiempo para planear otras trapacerías.

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